Andrés Villegas Mendoza

Andrés Villegas Mendoza

Lo que le debo a Tecamachalco

Hay pueblos que te forman sin pedirte permiso.

Tecamachalco me formó a mí. No en las aulas ni en los discursos. Me formó en sus calles, en su gente, en todo lo que vi y que no podía quedarme sin hacer nada.

Por eso estoy aquí. No por ambición. No por carrera. Porque este municipio me puso frente a una realidad que no te deja ser el mismo.

Le debo la claridad de saber para qué sirve el poder: para ponerlo al servicio de quien más lo necesita, o no sirve para nada.

Le debo la honestidad de reconocer que falta mucho. Que hay familias que siguen esperando. Que hay caminos sin pavimentar, jóvenes sin oportunidad, mujeres sin seguridad. Y que decir que todo está bien sería traicionar todo lo que este pueblo me enseñó.

Y le debo, sobre todo, no rendirme.

Sé que no todos están convencidos. Sé que hay quienes dudan. Y los entiendo — porque la política ha fallado tantas veces que dudar es lo más sensato que puede hacer una persona decente.

Pero les pido esto: no me juzguen por lo que otros prometieron y no cumplieron. Júzguenme por lo que yo he hecho cuando nadie estaba mirando. Por la reforma que saqué sin cámaras. Por el municipio que visité sin fotógrafo. Por el salario que no me quedé.

Tecamachalco no me debe nada.

Soy yo quien le debo todo. Y todavía no he terminado de pagar.

Soy Andrés Villegas. Y trabajo para ti!

Plaza San diego