Este 21 de febrero, se cumplen 97 años del nacimiento de Amparo Dávila, una escritora zacatecana conocida por su poesía y sus cuentos de suspenso y terror.    

Nació en Pinos, Zacatecas, 21 de febrero de 1928, siendo hija de Luis Dávila y Lidia Robledo Galván. La registraron el 19 de marzo del mismo año. Fue la única sobreviviente entre sus hermanos debido a que su hermano mayor murió al nacer, el siguiente murió de meningitis y el último murió durante su infancia.  Ella murió el 18 de abril de 2020, a los 92 años.  

La crítica enmarca la obra de Amparo Dávila del siglo XX en lo que se conoce como Generación de medio siglo. Es decir, por producirse mayormente en los años 50. Es una de las intelectuales más reconocidas del territorio azteca.   

Su obra goza de singularidad debido a sus características fantásticas. En sus escritos es frecuente el empleo de narraciones tanto en primera como en tercera persona. Los temas favoritos son los relacionados con la soledad, la locura y el temor.   

Amparo Dávila y sus cuentos protagonizados por mujeres 

Muchos de ellos parecen tener desórdenes mentales con tendencia a la violencia física. Muchas veces la mujer no es capaz de escapar de la locura como una forma de sobrellevar las decisiones tomadas. Ella también juega con la idea del tiempo como un símbolo de lo que no se puede cambiar.   

Los personajes femeninos de sus relatos han llamado la atención de la crítica, aun cuando varios de sus protagonistas son varones. En ambos casos, sin embargo, destaca tanto lo frustrado de las relaciones interpersonales (noviazgos que no llegan a culminar en casamiento, parejas infelices, matrimonios asfixiados por la rutina) como el deseo ardiente y no satisfecho de contar con una pareja.   

Es así como muchas de sus narraciones son protagonizadas por mujeres que enfrentan juicios morales, presiones sociales y amenazas que las llevan a vivir con miedo, debatiéndose entre la cordura y la locura.    

Sus títulos más destacados son Salmos bajo la luna, Perfil de soledades, Árboles petrificados y Tiempo destrozado. Es de este último de donde se desprende “El Huésped”, del cual te dejamos un fragmento.    

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