Susana Rojas Merino, la maestra originaria de Tepanco de López, Puebla, que sobrevivió a un intento de feminicidio y posteriormente fue acusada por su agresor de haberlo secuestrado, ya recuperó su libertad.
Esto, luego de permanecer cerca de dos años en prisión. Durante este periodo su familia no dejó de exigir justicia y ella misma alzó la voz para declararse inocente.
Fue este miércoles 1 de julio cuando la docente abandonó el Centro Penitenciario de Ciudad Serdán. Un juez determinó modificar la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa que se le impuso.
Con esta resolución, ahora podrá continuar el proceso en su contra fuera del Cereso y junto a sus seres queridos.
La decisión del juez también benefició a su madre y a su hermano, quienes permanecían encarcelados por el mismo caso.
No obstante, los tres deberán cumplir las medidas cautelares impuestas por la autoridad judicial. Entre ellas no salir del estado de Puebla y acudir periódicamente a firmar, mientras se resuelve de manera definitiva su situación.
La maestra Susana sufrió un intento de feminicidio y terminó en la cárcel en Puebla
La historia de Susana comenzó en 2018, cuando denunció que su entonces pareja, identificado como Daniel, intentó asesinarla. La apuñaló en 17 ocasiones frente a sus hijas.
En un principio, la carpeta de investigación fue iniciada por el delito de violencia familiar. Sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones, la Fiscalía General del Estado (FGE) reclasificó el caso como tentativa de feminicidio.
En 2024, el entonces fiscal general de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, confirmó que la dependencia obtuvo una orden de aprehensión contra Daniel y logró vincularlo a proceso por ese delito.
Sin embargo, el juez de control Gabriel Pérez Rocha determinó que no era procedente imponerle la prisión preventiva y lo liberó.
Esta decisión que incluso fue cuestionada por la propia FGE.
Seis años después del esta agresión, el mismo hombre denunció a Susana y a varios integrantes de su familia por el presunto delito de secuestro.
Como consecuencia de esto fueron capturados Susana, su madre, su hermano y un tío, lo que generó indignación.
Sus allegados y colectivos manifestaron que estaba siendo revictimizada y expresaron que la acusación era una represalia por no haberse quedado callada cuando Daniel la quiso matar.
Durante su permanencia en el penal, Susana escribió una carta en la que aseguró ser inocente y pidió que su caso no fuera olvidado.
Su historia también cobró notoriedad porque la aprehendieron apenas unos días antes de presentar su examen profesional.
Por este motivo ya no pudo participar en su ceremonia de graduación de la Licenciatura en Educación Primaria. Sus amigas llevaron una foto en su lugar.
Incluso, intentó hacer su examen profesional desde la cárcel pero los sinodales no pudieron entrar.
Pese a ello, continuó y en julio de 2025 obtuvo el permiso. Con respaldo de la SEP los profesores entraron al Cereso y pasó la prueba con mención honorífica.


