A casi cuatro años del asesinato de Alan Jafer en el anexo “La Piedad” ubicado en la colonia Lomas de San Miguel de la ciudad de Puebla, la familia del joven teme que los responsables queden libres.
Alan tenía 21 años de edad y soñaba con convertirse en cantante de rap improvisado.
Su vida terminó en abril de 2021, apenas 15 días después de haber ingresado voluntariamente al supuesto centro de rehabilitación.
Antes de morir Alan alcanzó a decir a su madre que fue brutalmente golpeado dentro del anexo. Hoy, a días de la audiencia final del proceso judicial, temen que los presuntos responsables queden en libertad.
A casi 4 años de la muerte de Alan en el anexo La Piedad de #Puebla, su familia teme que sus presuntos agresores queden en libertad por solo contar con un testimonio. Alan quería ser cantante. #AmbasManos @_Carbente_ https://t.co/2zMbmTng78 pic.twitter.com/a5PepyiljX
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Alan ingresó voluntariamente al anexo La Piedad y ahí encontró la muerte
Alan tomó la decisión de internarse en La Piedad con la esperanza de alejarse de las drogas y encontrar un nuevo rumbo.
Sin embargo, su experiencia dentro del anexo se convirtió en una pesadilla. Su hermana Erika recuerda que, durante los días que permaneció ahí, hubo ocasiones en las que pasó hasta tres días sin comer.
Además, asegura que fue víctima de constantes agresiones. Una joven que ingresó el mismo día que Alan declaró que atestiguó cómo lo golpearon dentro del anexo.
Su palabra es una de las pocas pruebas con las que cuenta la familia para buscar justicia.
Días antes de su muerte, Alan logró hacer una videollamada con su madre. En esa conversación intentó comunicarle que algo andaba mal: señaló su cara y su estómago, sugiriendo que había sido golpeado.
Poco después, su madre recibió una llamada del anexo. Le dijeron que fuera a recoger a su hijo.
Esta fue la última llamada que hizo Alan desde el Anexo La Piedad. Intentó mostrarle a su mamá los golpes que tenía. #AmbasManos @_Carbente_ https://t.co/2zMbmTng78 pic.twitter.com/F1d5cddMzb
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Cuando llegó al lugar, encontró a Alan en condiciones deplorables, pero pudo decirle que le habían pegado antes de perder el conocimiento.
Su madre lo llevó de inmediato a un hospital, pero al llegar los médicos confirmaron que Alan ya había muerto.
El parte médico reveló la magnitud del maltrato que sufrió. Alan tenía diez costillas rotas y los pulmones perforados.
También presentaba múltiples moretones en el cuerpo y marcas en las muñecas, lo que indicaba que había estado maniatado.
Tras su muerte, la familia inició un proceso legal en busca de justicia. Dos personas fueron detenidas e ingresadas al penal de San Miguel.
Se trata de Samuel, quien fungía como enfermero del anexo sin contar con preparación para ello, y Salomón, encargado de las llaves del lugar.
El padrino también fue aprehendido y quedó sujeto a una investigación por homicidio. Sin embargo, recibió sentencia absolutoria, pues la Fiscalía General del Estado no pudo comprobar su participación.
La audiencia final de los otros dos detenidos caso se llevará a cabo el próximo lunes 3 de marzo de 2025. En esta sesión, el juez determinará si los acusados reciben una sentencia condenatoria o si quedan en libertad.
La familia de Alan teme que los responsables de su muerte queden en libertad
Para la familia de Alan, lo más importante es que su muerte no quede impune. “No queremos dinero ni la reparación del daño, lo único que queremos es justicia”, dijo Erika.
Temen que el sistema judicial falle en su contra y que los responsables de la muerte de Alan salgan como si nada hubiera pasado.
Por ello, hacen un llamado a las autoridades para que los escuchen y casos como el de Alan no se repitan.

