La difícil justicia para Paulina Camargo
Hasta 11 años después del feminicidio y desaparición de Paulina Camargo llegó, por así decirlo, la “justicia”. José María Sosa fue sentenciado a 56 años de prisión, la pena máxima solo por el delito de desaparición de la joven quien estaba embarazada.
Una sanción ejemplar, no solo para él sino para su familia que lo ayudó con la desaparición del cuerpo y su padre, quien, hasta el último minuto intentó incrustar una narrativa a favor de “Chema” y en contra de la víctima.
Se trató de un caso complicadísimo, Paulina Camargo desapareció el 25 de agosto del 2015 y su cuerpo nunca fue encontrado. Ese día, “Chema” la citó para acompañarla a unos estudios médicos por su embarazo.
La citó en Plaza Solé en San Manuel y, saliendo de ahí, se la llevó en un taxi a su departamento en la Unidad Habitacional La Margarita. Se presume que ahí la ahorcó y tiró su cuerpo a un contenedor de basura.
El cuerpo de Paulina, quien en ese momento estaba embarazada, se habría perdido en el basurero de Chiltepeque.
Por esa razón no pudieron procesar a José María Sosa por el feminicidio de Paulina y el homicidio del bebé que gestaba. Solo por desaparición.
Pero, también por eso, el juez le impuso la pena máxima por este delito, para reducir las posibilidades de que salga con vida.
El padre de “Chema” Sosa fue durísimo en la defensa de su hijo, pero no en una defensa natural por su relación consanguínea, pues el señor intentó de todas las formas posibles cambiar la narrativa en los medios.
Esto costó aún más sufrimiento para la familia de Paulina, para su madre que desde el día que desapareció su hija se puso una playera con su foto y nunca se la volvió a quitar.
La operación inició en el primer minuto, la madre de la joven fe juzgada por no verse “lo suficientemente afectada” cuando en Fiscalía le dieron la noticia de la muerte de su hija. Porque así lo había confesado “Chema” Sosa.
Luego, la acusaron de “arreglarse” de más, con un dinero que supuestamente había recibido por el caso.
Después, como si eso no fuera suficiente, crearon una narrativa en algunos medios de que Camargo se había ido por su voluntad y vivía como scort al norte del país.
La defensa de “Chema” Sosa también filtró en varias ocasiones la noticia falsa de que saldría en liberad.
Afortunadamente, las pruebas pesaron más y hoy sabemos que José María Sosa se quedará en prisión.
Solo hay una cosa que lamentar, a decir de la madre de Paulina, que el joven nunca haya mostrado arrepentimiento ni querido colaborar para encontrar su cuerpo.
El vacío de ese cuerpo jamás encontrado mantiene a la familia en un impase natural.

