Repartidores de aplicación sacaron de su casa y golpearon a ladrón. Cansados de los robos, los trabajadores de servicio de compras hicieron justicia por sus propias manos en el domicilio del hombre.
 
El video compartido en redes sociales muestra a un grupo de repartidores de aplicaciones como Uber eats y DiDi llegando hasta la casa donde se encontraba el supuesto ladrón.

Cerca de 10 hombres forzaron la puerta del lugar y al lograr abrirla, irrumpieron en el lugar para sacar al sujeto a rastras.

Al fondo se puede escuchar a una mujer pidiendo que lo suelten, además de los gritos del detenido, pues ya comenzaban a darle una paliza.

Al salir, los repartidores le propinaron una golpiza utilizando cascos, palos, llaves y hasta una botella de cristal. El sujeto pide que lo dejen de golpear, mientras los demás le gritan que esto “le pasa por rata”.

Hasta el momento se desconoce dónde y cuándo ocurrió el hecho, aunque todo parece indicar que tuvo lugar en la Ciudad de México.


La organización entre grupos de repartidores de comida ha aumentado tras la serie de robos que se han suscitado en la zona oriente de la Ciudad de México.

Principalmente en la unidad habitacional llamada Fuertes de Loreto, en la colonia Ejército de Agua Prieta, alcaldía Iztapalapa.
 
Los pasillos y andadores son los que ayudan muchas veces a que los asaltantes puedan escapar una vez que roban el dinero y mercancía de las víctimas.

En entrevista con UnoTV, el colectivo  “Ni un repartidor menos” instó a hombres y mujeres que trabajan en las diferentes plataformas, a que no acudan a estas zonas.
 
Mencionaron que uno de sus compañeros fue “asesinado apuñalado”. Ante esto elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana reforzaron su presencia y patrullaje. En la zona se encuentran policías con armas largas en los accesos a la unidad.
 
Los repartidores tratan de ya no acudir a estas zonas de noche o tratan de botar los pedidos para que no estén en riesgo. También crearon un mapa virtual de riesgos donde registraron 79 sitios de asalto, consultando los incidentes que hayan padecido sus compañeros, para alertarse entre ellos.

Cuando los repartidores llegan a ir a estas zonas piden ser acompañados por la policía para no tener ningún percance.