¿Alguna vez te has encontrado hablando contigo mismo(a), eso pasa cuando escuchamos a nuestra voz interior.
En entrevista con Ambas Manos, Marcela Orantes, especialista de Ostara, explicó que esas vocecitas no son más que nuestros propios pensamientos y forman parte fundamental de nuestro proceso cognitivo. Es decir, es esa conversación constante que tenemos con nosotros mismos.
Aunque es sano tenerlos, no siempre son reales o nos dicen la verdad. A veces, nuestra voz interior nos sabotea con frases como: “no puedes”, “no sirves”, o “no tiene sentido intentarlo”.
Esto ocurre especialmente en momentos de ansiedad o depresión, cuando tendemos a creer ciegamente en lo que creemos de nosotros mismos.
Esta voz nace del inconsciente y está formada por nuestras experiencias, creencias, valores y el contexto en el que crecimos.
Al conocernos tan profundamente, también sabe cuáles son nuestras debilidades y cómo hacernos daño. Por eso puede convertirse en nuestro mejor aliado o en nuestro peor enemigo.
Marcela sugiere que debemos tener cuidado cuando esa voz comienza a hundirnos en lugar de ayudarnos. Si empezamos a apropiarnos de pensamientos negativos como si fueran verdades absolutas, es momento de detenernos y cuestionarlos.
Tampoco se trata de “controlar” los pensamientos, sino de gestionarlos. Es natural tener pensamientos intrusivos, pero debemos aprender a no darles poder.
Por ejemplo, si un pensamiento negativo aparece (como “no puedes con esto” o “mejor no te levantes”), debemos reconocerlo, pero no actuar en base a él.
En el fondo, esa voz interior somos nosotros mismos en conflicto y esa idea puede ser muy crítica. Pero también tiene el potencial de guiarnos si aprendemos a dialogar con ella.
La experta aclaró que no todo lo que pensamos es real o útil. Por eso, recomienda no convertir automáticamente un pensamiento en una acción si no es conveniente o saludable para nosotros.
Asimismo, si nuestra voz interior se convierte en una fuente constante de juicio, miedo o daño, es momento de pedir apoyo. Ya que es como mantener una relación tóxica con uno mismo.
En estos casos, hablar con un profesional puede ayudarnos a encauzar ese diálogo interior hacia algo más saludable y equilibrado.
Por otro lado, aunque suene contradictorio, Marcela advierte que un exceso de pensamiento positivo también puede ser dañino.
Esto puede llevarnos a exigirnos alcanzar la perfección o a ignorar nuestras emociones reales. La clave está en el equilibrio: observar, reconocer y quedarnos con lo que realmente nos ayuda a avanzar.
Aquí puedes ver la entrevista completa:


