Este 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007. 

La fecha tiene el propósito de reconocer y visibilizar el papel imprescindible que ejercen las mujeres en las zonas rurales. 

Para este año, la ONU Mujeres y sus aliados promueven la consigna “El ascenso de la mujer rural: construir futuros resilientes con Beijing+30”. 

El fin es articular la visión de igualdad de género con el fortalecimiento de medios de vida rurales resilientes, servicios sociales accesibles, participación política y brechas digitales.  

El “+30” alude a los 30 años de la Declaración de Beijing en 1995. Es un hito en materia de derechos de las mujeres y equidad de género.  

Esta consigna invita a renovar compromisos y estrategias para que a las mujeres rurales no solo las reconozcan, sino que sean las protagonistas del desarrollo sostenible. 

Su contribución es reconocida principalmente en la producción de alimentos y en el sostenimiento de comunidades enteras.  

Sin embargo, este año hace un llamado a reflexionar sobre los desafíos emergentes que enfrentan estas mujeres en un contexto marcado por la crisis climática, la desigualdad digital y las presiones económicas globales. 

Las mujeres rurales producen y gestionan recursos básicos como agua, suelo y biodiversidad. Pero muchas veces carecen de los instrumentos técnicos, financieros o jurídicos para adaptarse. 

Además, los efectos del cambio climático suelen amplificar desigualdades ya existentes. Por ejemplo, las mujeres tienen menor acceso a la tierra y a recursos naturales. 

También tienen menor participación en decisiones comunitarias, y enfrentan barreras para acceder a tecnología o créditos.  

A pesar de los retos, en muchas regiones las mujeres rurales se han convertido en agentes de transformación, llegando a promover sistemas agroecológicos, cultivos resilientes, conservación de semillas tradicionales, reforestación y gestión sostenible de cuencas.  

Día Internacional Mujeres Rurales: la brecha digital

Otro tema relevante en la actualidad es la brecha digital rural, que afecta de manera desproporcionada a las mujeres.  

En muchas comunidades rurales, el acceso a internet o a dispositivos tecnológicos aún es limitado. Lo que restringe oportunidades de capacitación, comercialización digital y conexión con mercados más amplios.  

Por otro lado, la falta de infraestructura básica como transporte, electricidad o redes de agua potable limita su capacidad para hacer más productivos sus emprendimientos.  

Otro de los obstáculos más comunes para las mujeres del campo es la falta de derechos plenos sobre la tierra que trabajan.  

Menos del 15 % de las personas propietarias de tierras en el mundo son mujeres. Y cuando tienen acceso legal y seguro a la tierra, se observa un aumento en la productividad agrícola. 

A esto se suman las mejoras en la seguridad alimentaria familiar y un impulso a la igualdad de género en el trabajo del campo.  

Es por ello que, en el contexto actual, las mujeres rurales tienen un papel clave como guardianas de la tierra, productoras de alimentos y constructoras de comunidad. 

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