Andrés Villegas Mendoza

Andrés Villegas Mendoza

Niños llorando, policías sin certificar y una alcaldesa que no da la cara

El 11 de junio, mientras México festejaba en la cancha, en San Andrés Cholula una madre era tumbada al suelo frente a sus hijos. Una niña de 12 años grabó el momento con su celular mientras lloraba, y un niño de 6 años gritaba sin que nadie lo escuchara. El video explotó en redes. Y con razón: las imágenes duelen.

Pero este caso no es solo lo que parece en el primer clip. Hay más capas, y todas son preocupantes.

La conductora no era una víctima inocente. Según el reporte oficial, la mujer ingresó a una zona peatonal restringida, ignoró la indicación de alto, emprendió la huida a alta velocidad y solo se detuvo al estrellarse contra unos maceteros.  El certificado médico oficial determinó tercer grado de intoxicación etílica.  En grabaciones posteriores, la propia mujer amenazó a las agentes y afirmó tener vínculos con personas del crimen organizado.  Eso no lo muestra el primer video. Eso también importa.

Pero atención: que la detenida haya actuado mal no absuelve a nadie de lo que pasó después.

Aquí es donde Guadalupe Cuautle tiene que responder. El caso ha abierto el debate sobre la capacitación y profesionalización de los cuerpos de seguridad en el municipio que ella gobierna.  Y lo que ha salido a la luz es grave: uno de los puntos centrales de la denuncia es que los elementos que participaron en la detención presuntamente no contaban con el Certificado Único Policial completo en sus diferentes etapas de evaluación, capacitación y certificación. 

Eso no es un detalle técnico. Es una falla de gobierno.

Juristas consultados sostienen que, de acreditarse que policías sin certificación vigente realizaron detenciones, la investigación tendría que extenderse a los responsables de autorizar y mantener a dichos elementos en funciones. Y las miradas apuntan directamente a Cuautle como titular del gobierno municipal. 

La ironía es que la propia alcaldesa se ufanaba hace apenas unos meses de su trabajo en seguridad. En febrero declaró que se habían realizado 18 capacitaciones y 115 controles de confianza como parte de la estrategia para profesionalizar a la policía municipal, y que “seguimos capacitando a nuestros elementos”.  ¿Entonces cómo es que los elementos que sometieron a esta mujer no tendrían la certificación en regla?

Alguien firmó las órdenes de servicio. Alguien los mandó a operar. Alguien es responsable.

La Fiscalía General del Estado abrió un expediente de atención temprana y la Comisión de Derechos Humanos aperturó una queja con carácter de urgente. Este 14 de junio, la CDH informó el inicio de tres expedientes de queja para determinar si existieron posibles violaciones a derechos humanos. El Estado está actuando. Lo que no se ve es a la alcaldesa.

San Andrés Cholula es uno de los municipios más visitados de Puebla. Su zona de parques y espacios públicos es símbolo de la zona metropolitana. Y ahí, en ese parque, la imagen que le dio la vuelta al país fue la de dos niños llorando mientras agentes sin certificación sometían a su madre en el suelo.

Eso no es seguridad. Eso es el costo de gobernar con discurso y sin protocolo.

Plaza San diego