El Mundial se tenía que hacer y se hizo
Se tenía que resguardar el estadio, dijo la presidenta, Claudia Sheinbaum para justificar el uso de las fuerzas policiales para controlar o inhibir las múltiples manifestaciones que se han llevado a cabo estos días en la Ciudad de México.
Al final de la jornada, la inauguración del Mundial pudo llevarse a cabo sin interrupciones, aunque no podemos decir que el Gobierno Federal haya salido del todo victorioso.
Primero hay que decir, que afortunadamente no hubo un uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes, era impensable que pudiera repetirse lo del 68, pero esas imágenes estaban en la mente de muchos mexicanos.
Sin embargo, fueron efectivas las vallas humanas y físicas que se colocaron por toda la ciudad para impedir la llegada de manifestantes al Zócalo y al estadio de la Ciudad de México.
Lamentablemente, las imágenes que dieron vuelta al mundo fueron las de las madres de las y los desaparecidos suplicando atención.
A nivel internacional, me parece que esa es la imagen que hay hoy de México como país, un país en donde la gente se pierde y no regresa
Entiendo que, ante el gobierno federal, pueda verse como un acto de oportunismo que todos aquellos que tienen quejas, salgan precisamente en la fiesta mundialista. Entiendo también que piensen que son manifestantes enviados por la oposición, por la derecha o por el propio empresario Ricardo Salinas Pliego.
No obstante, parece también que de ese lado puede haberse visto como la única oportunidad de tener toda la atención, tanto del gobierno mexicano como del mundo.
Hoy, la inauguración del Mundial ha terminado, y son pocos los partidos que se disputarán en México. Se disipan las oportunidades, o de la oposición o de la sociedad ignorada, según lo vean, de resolver sus conflictos.
En los próximos meses veremos a cuánto da la resistencia de los quejosos. También sabremos si lograron resolver alguna de sus peticiones.
Igual, en unas cuantas semanas, podremos conocer el impacto que estos hechos tuvieron en la percepción y la calificación presidencial, algo que parece importarles demasiado.
Y es que, justo antes de que empezaran los conflictos sociales en medio de la fiesta mundialista, Morena y la cuarta transformación, ya atravesaban una de sus más grandes crisis con la imputación de Rubén Rocha Moya y tantos más gobernadores y funcionarios a quienes se les acusan de estar vinculados al crimen organizado.
Sí, esta semana disfrutaremos de los partidos, pero cuando esto acabe todos los costos, para todos, caerán encima como balde de agua.

