Yanelli Velazco sobrevivió a dos ataques sexuales, un intento de feminicidio y a las omisiones de la justicia. Sin embargo, fue el acoso laboral dentro del gobierno estatal de Puebla el que la llevó al borde del colapso. El pasado 7 de abril atentó contra su vida y la hospitalizaron.
De acuerdo con una publicación del portal e-consulta, el hecho ocurrió tras haber denunciado acoso laboral dentro de la Secretaría de las Mujeres. Yanelli trabaja aquí desde hace casi cinco años.
El oficio que presentó ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, que tiene en copia dicho medio, señala que Yanelli fue víctima de violencia laboral por parte de sus superiores.
He sido objeto de acoso, amenazas sobre actas administrativas, prohibición de salidas para realizar las actividades, exclusión, asignación de tareas desproporcionadas, rumores, faltas de respeto, comentarios revictimizantes y otros muy puntualmente, como que yo no estuve en campaña con el ahora gobernador Alejandro Armenta, por lo tanto no merezco nada, o que, no deben tener relación conmigo, ya que es peligroso porque tengo medidas de protección por el intento de feminicidio”, declaró.
En aquel documento, Yanelli responsabilizó directamente a la titular de la Secretaría de las Mujeres, Virginia N., de promover e incentivar el hostigamiento.
Detalló que ella instruyó a la subdirectora de Prevención Primaria, Tania N., a retirarle sus actividades asignadas y prohibirle salir del edificio.
Aseguro que su jefa inmediata, Alicia N., le expresó que “la secretaria quiere que te vayas de la institución a como dé lugar”. Esto bajo el argumento de no haber cumplido con su trabajo pese a haber documentado sus propuestas durante meses.
La situación, presuntamente también afectó a su hija, quien pasa las tardes con Yanelli después de la escuela, pues es su única cuidadora.
De hecho, el pasado 6 de marzo, Yanelli escribió en Facebook “No me dejan trabajar en el trabajo, pero siempre surgen espacios hermosos que me permiten hacer cosas chingonas”. Y mostró el libro Anabelle en el que colaboró con textos, promoviendo que víctimas no se queden calladas.
El calvario de Yanelli comenzó en 2016 cuando fue abusada en Huauchinango
La historia de Yanelli comenzó en Huauchinango, Puebla en el 2016. Ella trabajaba como enfermera, daba clases de ballet y apoyaba de manera voluntaria en un refugio para perros callejeros.
Ya era mamá de una niña pequeña y, como muchas mujeres, dividía su tiempo entre el trabajo, el cuidado de su hija y otras actividades.

El 8 de junio de ese año, mientras regresaba a casa en un taxi, este fue asaltado por dos hombres y ella víctima de una violación tumultuaria.
Aunque el chofer pidió a los atacantes que la dejaran ir, no lo escucharon. Un mes después, Yanelli identificó a uno de los responsables: Erick, quien fue sentenciado a diez años de prisión mientras que el otro quedó prófugo.
Desde ese momento, comenzó a recibir amenazas en su domicilio. Y en 2017, dos hombres irrumpieron en su vivienda y la violaron nuevamente, esta vez frente a su hija de apenas dos años.
Le escribieron “Puta” con un navaja en el pecho, le fracturaron costillas y la mandíbula,. Además le causaron pérdida auditiva y le advirtieron que era una represalia por el encarcelamiento de Erick.
A pesar de presentar la denuncia por este segundo hecho, la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) perdió la carpeta de investigación. A la fecha esto ha impedido que se busque a los responsables.
En 2019, tras la falta de avances, Yanelli hizo público su caso. Se manifestó en la FGE de Puebla y logró que intervinieran la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Secretaría General de Gobierno del estado.
Cuatro meses después identificaron al segundo agresor del primer ataque: Sergio, quien resultó ser hermano de Erick.
En 2024, Sergio recibió una sentencia de 25 años de prisión, y el tribunal reconoció legalmente el daño ocasionado a su hija, quien presenció uno de los abuso.
Pese a ello, la justicia sigue incompleta. La agresión de 2017 permanece impune debido al extravío de la carpeta de investigación. En tanto que Erick, uno de los violadores, podría recuperar su libertad en 2026.
En busca de seguridad y estabilidad, Yanelli se trasladó a Puebla capital. Se integró a la Secretaría de Igualdad Sustantiva como jefa de departamento.
Sin embargo, lejos de encontrar un entorno de respaldo, asegura es víctima de un nuevo tipo de violencia: la institucional. Esa fue la que, según su testimonio, terminó por quebrarla emocionalmente.
El 7 de abril de 2025, Yanelli intentó suicidarse. La intervención médica oportuna le salvó la vida. Pero el mensaje quedó claro: después de sobrevivir a agresiones brutales, a amenazas, a un intento de feminicidio, fue el hostigamiento laboral el que casi la llevó a la muerte.

