El coach y fisicoculturista Ángel R., acusado de asesinar a golpes a sus padres en San Pedro Cholula, también habría planeado matar a los propietarios del gimnasio Bun Bun donde trabajó.
Fuentes revelaron a Ambas Manos que el todo era parte de una represalia porque los dueños del establecimiento ayudaron a que fuera internado en un centro de rehabilitación por sus adicciones.
Es por ello que, luego de convencer a sus padres de que lo sacaran, acudió al Bun Bun, ubicado sobre la Recta a Cholula. Afortunadamente no los encontró porque estaban de vacaciones.
Cabe destacar que, según una testigo, Ángel advirtió a algunas personas que consideraba cercanas que no acudieran al gimnasio.
Si puedes, no salgas ahorita al gym, ni tu mami. Quédense en casa que la situación se va a poner fea. Sé por qué te lo digo”, le escribió Ángel.
La joven respondió ”¿por?”, pero él insistió: “Por favor, que se va a poner algo denso. Confía en lo que digo porque te quiero”.
Ella únicamente contestó “ok jajaja”. En ese momento no entendió el motivo del mensaje.

Días después, en medio de una crisis, Ángel perpetró el homicidio de sus padres y dejó a un sobrino al borde de la muerte.
Vecinos aseguran que el asesinato de los papás del coach Ángel se pudo evitar
Por otra parte, habitantes del fraccionamiento Fuentes de San Pedro contaron a Ambas Manos que la tragedia pudo evitarse.
Según sus testimonios, todo inició alrededor de las 8:00 de la noche del 25 de julio.
Los colonos escucharon a Ángel gritar de manera descontrolada porque, al parecer, sus padres lo habían dejado encerrado para impedir que saliera.
Preocupados por la situación, fueron hasta la caseta de vigilancia para pedir que llamaran a la policía. Sin embargo, el guardia respondió que no era necesario intervenir.
El vigilante les explicó que Ángel era conocido por provocar escándalos y comportarse de forma agresiva. Incluso, dijo que en otras ocasiones había salido desnudo a correr por el fraccionamiento.
Por ello creyó que se trataba de otro episodio similar y decidió no reportarlo.
Los colonos regresaron a sus casas. Poco tiempo después volvieron a escuchar los gritos y salieron nuevamente para ver qué ocurría.
Fue entonces cuando observaron a Ángel cubierto de sangre detrás de la reja de la vivienda. En ese momento intentaba salir del domicilio, por lo que ellos mismos llamaron al 911.
Minutos más tarde arribaron policías municipales. Para entonces, la puerta de la casa ya estaba abierta.
Antes de ingresar, los uniformados escucharon que Ángel decía:
Pasen a mi casa, vengan a ver cómo Dios me está llamando y quiere que se haga su voluntad. Suban a mi paraíso”.
Dentro del domicilio encontraron sin vida a Ángel Ponciano Rodríguez y Luz María Morales, padres del ahora detenido.
Ambos presentaban lesiones contusas que, de acuerdo con las primeras investigaciones, fueron provocadas por golpes.

También localizaron gravemente herido a su sobrino, un adolescente que fue trasladado al Hospital General de Cholula.
Para quienes viven en Fuentes de San Pedro, esto pudo evitarse si la empresa de seguridad privada hubiera solicitado apoyo desde el primer reporte.
También recordaron que, cuando los policías sacaron esposado a Ángel, sonreía pese a la gravedad de sus actos.
Describieron a Luz María como una mujer amable que trabajaba como costurera y hacía composturas de ropa para varias personas de la zona.
De Ángel Ponciano, mencionaron, era un hombre tranquilo, respetuoso y que nunca tuvo problemas con sus vecinos.
Ambos eran adultos mayores y, debido a su complexión delgada, difícilmente habrían podido defenderse de la agresión.
Los entrevistados añadieron que el matrimonio cuidó durante un tiempo a otra menor de edad y que, cuando ocurrió el crimen, únicamente vivía con ellos el adolescente que resultó afectado.
Fue la madrugada del 26 de julio cuando personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) notificó el doble homicidio al otro hijo de la pareja, quien radica en otra entidad del país.
La dependencia le pidió viajar a Puebla para realizar los trámites relacionados con la entrega de los cuerpos, la situación del inmueble y la atención del menor.
En redes sociales, personas que afirmaron conocer a Ángel expresaron sorpresa y exigieron justicia para las víctimas.
Bun Bun se deslindó del coach Ángel
Una semana antes, el gimnasio Bun Bun publicó un comunicado para informar que Ángel había dejado de formar parte de su equipo de trabajo.
En ese momento no explicó las razones y únicamente señaló que cualquier conducta realizada por él ya era ajena a la empresa.
Después del crimen difundió un segundo posicionamiento en el que aseguró que, mientras laboró en el establecimiento, nunca manifestó conductas irregulares.

Además, sostuvo que ninguna empresa puede prever las acciones futuras ni las situaciones personales de sus colaboradores.
En comentarios reviró que era imposible que él regresara a laborar y que no podrían dar más detalles.
Ángel, de 30 años, estuvo casado y es padre de un niño.
Sus allegados creen que uno de los momentos que marcó un punto de quiebre en su vida ocurrió cuando fue descalificado de una competencia de fisicoculturismo, al detectar el consumo de sustancias. En sus redes insistía en que no merecía perder. También hablaba de la educación estricta que recibió de sus padres y que esas experiencias, aunque difíciles, le dieron las herramientas para salir adelante.

