Seguro viste en las noticias que el pasado 4 de julio personas se manifestaron contra la gentrificación en la Ciudad de México (CDMX). 

De acuerdo con las autoridades capitalinas, las protestas dejaron pintas, comercios destrozados y enfrentamientos contra los elementos de seguridad.  

Pero, ¿qué está pasando con la gentrificación en México? En ciudades como la capital del país, el fenómeno ha despertado preocupación entre la población por el impacto social y el derecho a la vivienda.  

La CDMX ha sufrido profundos cambios y se ha reconfigurado ante las necesidades de la población y sus habitantes. 

Sin embargo, la principal crítica hacia la gentrificación es la expulsión de sus residentes originales, así como el aumento desmedido de los precios de vivienda y servicios.  

Así lo dio a conocer el geógrafo Luis Alberto Salinas Arreortua, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM

En entrevista para Infobae, explicó que la gentrificación implica la transformación de barrios deteriorados o empobrecidos. 

Estos se transforman para la llegada de personas con mayor poder adquisitivo, que provoca el desplazamiento de los locales.  

Usualmente, se da en zonas con atractivos específicos, como áreas verdes, buena ubicación, infraestructura y riqueza cultural. 

Estos elementos convierten a los espacios en objetivos del capital inmobiliario para construir viviendas, comercios y oficinas. 

No obstante, estos complejos urbanos están dirigidos a clases medias y altas que pueden pagar los precios exorbitantes de las constructoras. 

Esto provoca el encarecimiento de los inmuebles y los servicios en cada zona, razón por la que los habitantes originales terminan abandonando los espacios donde vivieron por años.  

Aunque la gentrificación puede traer “beneficios” como la mejora de calles o parques seguros, también genera exclusión social, pérdida de identidad barrial y tensiones culturales. 

¿Por qué la gentrificación es preocupante en la CDMX? 

En el caso de la CDMX, las colonias más afectadas son la Roma, Condesa, Juárez y el Centro Histórico, que han comenzado a ser habitados por extranjeros y nómadas digitales.  

En la mayoría de los casos, estos alquilan viviendas a través de plataformas como Airbnb. Se estima que en la colonia Juárez, más de 4 mil personas han sido desplazadas en los últimos 15 años, según organizaciones vecinales.   

A esto se suma que cada vez es más frecuente el idioma inglés en los negocios y servicios de la zona. Lo que genera pérdida cultural y de identidad.  

Ante ello, organizaciones de la sociedad civil y expertos resaltan la importancia de una regulación estricta con respecto a los alquileres de corto plazo. 

También sugieren políticas de renta controlada, y una planificación urbana con enfoque social e incluyente, en la que se priorice el derecho a la vivienda por encima de la especulación inmobiliaria. 

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