Un informe de la Revista de la Asociación Médica Canadiense dio a conocer la muerte de un niño de 11 años por rabia, cuyo primer síntoma inició semanas después de despertar con un murciélago en la cara.
Este incidente ocurrió mientras el menor dormía en una cabaña familiar ubicada al norte de Ontario.
Durante la madrugada el niño abrió los ojos y descubrió al murciélago posado directamente sobre su nariz y boca.
Ante el susto, el menor se quitó al espécimen de un manotazo y su padre logró capturarlo rápidamente antes de liberarlo en el exterior.
Sin embargo, debido a que los padres del pequeño no observaron heridas o mordeduras visibles, prefirieron no buscar asistencia médica.
Desafortunadamente, la falta de atención oportuna provocó que días después el paciente comenzara a manifestar hormigueo en la cara.
Por este motivo, la familia acudió de urgencia a un hospital cercano, donde el cuadro clínico fue confundido inicialmente con herpes.
El diagnóstico tardío del niño que fue atacado por el murciélago provocó su muerte
A raíz de este diagnóstico equivocado, la salud del menor empeoró drásticamente al presentar dificultades para hablar, fiebre alta y alucinaciones visuales.
Esta alarmante evolución preocupó a los especialistas de la unidad pediátrica, quienes sospecharon de un caso de rabia.
Para confirmar la sospecha, el equipo médico ordenó una prueba molecular de PCR que ratificó la presencia de la variante de este virus.
Después de esto, los padres del niño confirmaron unos días atrás el menor estuvo en contacto con un murciélago.
A pesar de contar finalmente con el diagnóstico correcto y aplicar tratamientos, el daño neurológico del menor era irreversible.
Por consecuencia, el paciente permaneció conectado a un respirador artificial hasta que falleció tras cumplir diecisiete días internado en cuidados intensivos.
Este triste desenlace encendió las alarmas nacionales, ya que representa el primer contagio de origen local registrado en Ontario desde 1967.
Tras el suceso, los médicos explicaron a la población que las mordeduras de estos animales son diminutas y pueden pasar desapercibidas con facilidad.
Por tal razón, las autoridades sanitarias recomendaron aplicar la vacuna preventiva de manera inmediata ante cualquier tipo de contacto con estos animales.


