La acumulación de basura, infraestructura hidráulica antigua y la urbanización hicieron que el 28 de junio la intensa lluvia colapsara el Centro Histórico de Puebla.
Además a esto se suma el impacto del cambio climático que la incrementado la frecuencia e intensidad de las lluvias
Las inundaciones registradas en el Centro Histórico de Puebla no pueden explicarse únicamente por la intensidad de las precipitaciones.
De acuerdo con la Angélica Pérez Ramos, académica investigadora del Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura (DADA) de la Ibero Puebla, se trata de un fenómeno complejo en el que convergen problemas de infraestructura, planeación urbana y gestión ambiental.

Puebla mantuvo lluvias intensas que alcanzaron 75 milímetros de precipitación, registrados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En este suceso, la capital poblana padeció de 62 milímetros de agua acumulados en vialidades principales, en las que se registró granizo, fuertes ráfagas de viento y caída de árboles, lo que cobró la vida de una persona.
Factores sociales y climáticos contribuyeron al colapso del Centro Histórico tras las lluvias
La especialista señaló que uno de los factores más visibles es la acumulación de residuos sólidos en calles, alcantarillas y bocas de tormenta, situación que limita la capacidad de desalojo del agua pluvial y favorece la formación de encharcamientos e inundaciones. Sin embargo, advirtió que existen causas estructurales de mayor profundidad que también deben considerarse.
Entre ellas destaca la antigüedad de la infraestructura hidráulica del Centro Histórico. La académica explicó que gran parte de los sistemas de drenaje se diseñaron para una ciudad mucho más pequeña, con una población y una densidad urbana considerablemente menores a las actuales.
Como resultado, la capacidad de conducción del sistema se encuentra rebasada frente al crecimiento de la ciudad y al aumento de los volúmenes de agua que deben ser desalojados.
Con 75 mm, Puebla entra en la categoría de lluvia intensa a extraordinaria en el formato del reporte del SMN.
Asimismo, recordó que en diversas zonas del Centro aún existen componentes de drenaje con varias décadas de antigüedad e incluso se han encontrado vestigios de infraestructura hidráulica que data del siglo XIX. La sustitución de estos sistemas suele realizarse de manera gradual, por lo que persisten tramos que requieren actualización para responder a las necesidades actuales de la ciudad.
Otro elemento fundamental es la reducción de áreas de absorción natural. La urbanización y el incremento de superficies pavimentadas han disminuido la capacidad del suelo para infiltrar el agua de lluvia y contribuir a la recarga de los mantos acuíferos. Esta impermeabilización provoca que mayores volúmenes de agua escurran directamente hacia el drenaje, aumentando la presión sobre una infraestructura ya saturada.
El cambio climático
A ello se suma el impacto del cambio climático, que ha modificado los patrones de precipitación y ha incrementado la frecuencia e intensidad de lluvias extraordinarias. Estas condiciones generan volúmenes de agua que superan la capacidad operativa de los sistemas de drenaje existentes.
La académica señaló que la solución requiere una estrategia integral que contemple acciones de corto, mediano y largo plazos. Entre ellas destacó la correcta gestión de residuos sólidos, la separación y disposición adecuada de la basura, el mantenimiento preventivo y el desazolve periódico de la red pluvial, así como la modernización de la infraestructura hidráulica.
Además, consideró necesario replantear las prioridades de inversión pública para atender de manera equilibrada tanto las zonas turísticas como las áreas periféricas de la ciudad, ya que el funcionamiento del sistema urbano depende de la conservación integral de toda la red de infraestructura.
Finalmente, subrayó que la atención a las inundaciones debe entenderse como un desafío urbano y ambiental que exige coordinación entre autoridades, especialistas y ciudadanía para construir una ciudad más resiliente frente a los efectos del crecimiento urbano y del cambio climático.


