Si te preguntas si se debe felicitar a las mujeres el 8 de marzo, para muchas colectivas feministas y mujeres la respuesta es clara: no. Pues, el Día Internacional de la Mujer, conocido también como 8M es un día conmemorativo y de reflexión, no de celebración.
Esta fecha tampoco es un día festivo como muchos otros, en el 8 de marzo se reconoce la lucha histórica de las mujeres por sus derechos y se visibilizan las desigualdades que aún persisten. Además, se alza la voz contra la violencia de género.
Detrás de esta fecha hay décadas de lucha, protestas y movilización social que nos recuerda que la igualdad aún es una meta pendiente.
El 8M es un día conmemorativo porque surge de las movilizaciones de mujeres trabajadoras que a inicios del siglo XX comenzaron a exigir mejores condiciones de trabajo, igualdad salarial y derecho al voto.
También, hay dos hechos que marcaron esta fecha. Uno de ellos ocurrió durante la Revolución Industrial el 8 de marzo de 1857 cuando miles de trabajadoras textiles hicieron una manifestación en las calles de Nueva York.
El grupo de mujeres denunció las deplorables condiciones laborales, salarios bajos y las jornadas extenuantes de trabajo que tenían.

El otro hecho es la muerte de más de 140 trabajadoras de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York en 1908. A las víctimas las encerraron y quemaron vivas por manifestarse y exhibir las precarias condiciones en las que trabajaban.
Años más tarde, en 1975, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció de manera oficial el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Convirtiéndose en una fecha para recordar las luchas de las mujeres y para honrar, de alguna manera, la memoria de las mujeres que murieron en el incendio en Triangle Shirtwaist.
Por ello, más que un día de celebración, el 8M es un día para reflexionar, conmemorar y acompañar la lucha de las mujeres por la igualdad y justicia.
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