Vestir al Niño Dios es una práctica que no solo representa la fe de los católicos, sino que también es un impulso económico para quienes se dedican a este oficio.
Irma, dueña de Disfraces Tita, comenzó a prepararse con un mes de anticipación para elaborar diferentes prendas para esta temporada.
Su negocio forma parte de una tradición familiar que tiene tres generaciones y que también pretende heredar a sus hijos.
Fue su abuelita Delfina quien comenzó a trabajar en este sector y le heredó no solo el negocio. También aprendizajes y el amor para elaborar cada traje a su hija Tita, quien a su vez enseñó a trabajar a Irma.
En entrevista, destacó que desde pequeña acompañaba a su mamá a los negocios, pues todos sus tíos tienen tiendas de disfraces. Las cuales están ubicadas en distintas zonas como el Centro Histórico de Puebla.
Esta fue una tradición familiar; mi abuelita empezó desde muy joven. Yo desde pequeña acompañaba a mi mamá a los negocios y a vestir la tradición de los niños Dios”.
Tanto su abuelita como su mamá le resaltaron la importancia de continuar con esta tradición, pues aún hay fieles creyentes que cada año los visitan para solicitar un traje.
Mencionó que elaborar cada pieza es un poco tardado, pues llevan ciertos detalles que hacen que cada uno sea único y especial.

Aunque cada año esperan con ansias esta temporada, comentó que, desde el inicio de la pandemia de coronavirus, su negocio resultó afectado y no han podido recuperarse.
Antes, muchos meses atrás comenzaban a preparar sus ventas y contaban con pedidos. Mientras que actualmente solo es durante el fin de semana previo al 2 de febrero que comienzan a recibir clientes.
Ante ello, este año han tratado de mantener sus costos y dar accesibilidad de compra a las personas, debido a que prefieren mantener a sus compradores que perder esta tradición por la economía.
Muchos de nuestros clientes ya son clientes de cada año; ya no van a buscar a otros lados, sino que ya vienen directamente acá, precisamente por el precio y también la calidad, porque sí les gustan los modelos”.
Estos son los precios para vestir al Niño Dios y continuar la tradición
Los precios este 2026, con Disfraces Tita, van desde los 100 pesos hasta los 350, de acuerdo al tamaño de la figura y el detalle del disfraz.
Irma destacó la importancia de comprar con comerciantes locales y bien establecidos pues hay quienes se aprovechan y cobran hasta 700 pesos por un traje.
Respecto a los disfraces más típicos, dijo que son:
- Corazón de Jesús
- Cristo Rey
- Abundancia
- De la Fe y el Trabajo
- De las Palomas
- Santo Niño de Atocha
- Pastor
Irma declaró que, por parte de su negocio, elaboran solo trajes tradicionales. Es decir, no aceptan pedidos con disfraces extravagantes o extraños.
Yo sí soy de la vieja escuela tradicional; no manejamos mucho los modelos nuevos. Yo sí trato de manejar los ropones porque hoy en día también en la iglesia los padres ya no los aceptan con vestimentas tan extravagantes”.

