Personas desconocidas robaron una escultura hermana de las ninfas que se ubican en el zócalo de la ciudad de Puebla.

En entrevista con Ambas Manos, el historiador David Ramírez Huitrón aseguró que en los últimos 25 años se ha dado un robo masivo del patrimonio cultural de la capital poblana.

Comerciantes del corredor gastronómico San Francisco revelaron a este medio de comunicación que las esculturas ubicadas en una de las fuentes “desaparecieron de un día para otro”.

La situación los llevó a suponer que fueron hurtadas debido a que llevaban años en este sitio y nunca habían sido retiradas.

Los vecinos y restauranteros conocían la figura como “La Venus” que estaba rodeada de tres cisnes. Sin embargo, se trata de una ninfa con un significado muy especial.

David Ramírez aclaró que la escultura es una representación de Leda, un personaje de la mitología grecorromana. Cuenta la leyenda que el dios Zeus descendió del Olimpo en forma de un cisne y sedujo a Leda para engendrar a Cástor y Polux.

Fuente ya sin las esculturas de Leda y de un cisne que se robaron. credit: Especial

La historia de la escultura hermana de las ninfas del zócalo de Puebla

De acuerdo con el experto, la escultura se colocó en una fuente que data del año 1958. La cual fue instalada por la administración del entonces presidente municipal Rafael Artasánchez Romero.

Justo en este sitio, se encontraba un ojo de agua que alimentaba los manantiales del antiguo río San Francisco que atravesaba la ciudad.

La escultura es una representación de Leda colocada en 1958. credit: Fotógrafo: Juan Armenta, cortesía de Luz del Carmen Brito.

No obstante, la historia de Leda se remonta años atrás, pues se descubrió que formaba parte del mismo lote de piezas que se compraron a finales del Porfiriato. Así lo indica una factura expedida por el vendedor al Ayuntamiento de Puebla.

Ramírez Huitron explicó que las piezas de principios del siglo XX están hechas de bronce, y las forjó un escultor francés y las fundieron en Bélgica.

Originalmente, instalaron a Leda y los cisnes en la icónica fuente del Teatro Principal, ubicado sobre la 8 Oriente y 6 Norte.

Pero con la llegada de la Revolución Mexicana, esta y otras piezas fueron olvidadas y almacenadas por los gobernantes de antaño.

Ahí permanecieron por varios años hasta que las autoridades decidieron sacarlas para darles un uso. La idea era ornamentar todos los jardines públicos de la capital.

Como se había mencionado, la escultura es hermana de las cuatro famosas ninfas que resguardan las esquinas del zócalo.

Conocidas popularmente como “Las cuatro estaciones”, estas figuras se encuentran sobre bases de mármol. Las cuales las otorgaron la colonia inglesa, francesa, alemana y sirio-libanesa como muestra de la hermandad con Puebla de los Ángeles.

También existieron dos esculturas más de este tipo: un Poseidón y una ninfa en el Barrio de Santiago. Sin embargo, las destruyeron por los desmanes ocurridos durante el concierto de Rigo Tovar en 1973.

Una ninfa más custodiaba la entrada de Paseo de San Francisco, donde se instaló la famosa caseta de “Las Chaluperas”. Con la llegada de la urbanización, la figura no sobrevivió y fue destruida durante el entubamiento del río.

Robo atenta contra el patrimonio cultural e histórico de Puebla

El historiador lamentó que el patrimonio cultural e histórico de la ciudad se vea amenazado por culpa de delincuentes sin escrúpulos. Así como por la apatía que han mostrado las autoridades municipales y estatales para resguardar y preservar estos tesoros.

Si vieras la gran cantidad de placas que se han robado a lo largo de estos últimos 25 años. Desde entonces, Puebla ha sufrido un expolio de piezas muy triste por parte de personas que las malbaratan por unos cuantos pesos”, expresó.

Aún conociendo el valor de las piezas y que son robadas, las recicladoras locales reciben estos materiales para hacer negocio.

Del año 2000 a la actualidad, los ladrones han arrasado con cientos de placas y bustos que año con año se colocan en las calles. Esto sin importar si son edificios públicos y cuentan con toda la vigilancia posible.

Es triste que estemos viviendo una época en la que ya no respetan nada”, dijo.

Por otro lado, la impunidad que prevalece en el robo de piezas, provoca que no se detenga a las o los responsables.

David Ramírez Huitrón señaló que el robo patrimonio histórico no está contemplado en el Código Penal del Estado. Por lo tanto, es un delito que no se persigue de oficio.

No existe una obligación por parte de las autoridades (…) estamos en un limbo en el que todos se echan la culpa y por esa razón está tan descuidado el patrimonio porque nadie sabe a quién le toca ese trabajo”.

Plaza San diego
Carmen González

Carmen González

Licenciada en Comunicación por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Reportera desde 2018 de la fuente de cultura, turismo, activismo, temas sociales y de revista.