La mirada está puesta sólo a un punto y un destino. El frío no es impedimento, el peso que se lleva en la espalda es parte del sacrificio que se tiene que hacer. El objetivo de los peregrinos es muy claro: llegar a la basílica a visitar a la Virgen de Guadalupe, la “patrona de México”.
Lo hacen para dar las gracias por un año más de vida y por todas las bendiciones que tienen o los milagros que les concedió. Sin embargo, ser peregrino no es nada fácil: la preparación comienza a inicios de año y saben que están expuestos a muchos riesgos.
Pero no les queda más que persignarse y de esa misma fe sacan la fuerza que necesitan para llegar a ver a la “morenita del Tepeyac”.
La fe hacia la Virgen de Guadalupe que impulsa a los peregrinos cada 12 de diciembre
Con evidente cansancio y tirada en uno de los paraderos Cristina contó que ya había recorrido al menos cuatro kilómetros. Dos en bicicleta y dos más en relevo; su compañera también había recorrido dos kilómetros y aún les faltaba un día para llegar.
Están a mitad de camino, pero el sacrificio vale la pena, aseguran:
Es la primera vez que me he decidido a ir a la Basílica, le pedí a la virgencita el milagro de que sanar a mi hija y ella me escuchó. A manera de pago le dije que este año iba a correr por ella, porque sin ella no tendría a mi pequeña”.
Cristina viene acompañada de un pelotón de al menos 70 personas que salieron de la zona de Huixcolotla desde el pasado 8 de diciembre.

La preparación no fue fácil, se tuvieron que hacer sacrificios, cambiar un poco su modo de vida y también acercarse más a Dios.
Fue a inicios de año que en la comunidad se empezaron los arreglos para el 12 de diciembre. Siempre lo pasaba en alto y no me interesaba, además estaba embarazada y era imposible, pero mi bebé se puso mal y fue eso lo que me acercó a tomar la decisión de ser peregrino en este año”.
La bebé de Cristina está bien, el “milagro” se hizo y hoy se tiene que pagar esa manda. El frío no es impedimento para caminar sobre la autopista y aunque el miedo existe porque los conductores no respetan la travesía, ellos saben que el “manto de la virgencita” está con ellos y que con su ayuda llegaran sanos y salvos.
Miguel acude a la Basílica de Guadalupe en bicicleta desde los 15 años
Miguel, originario de Acatzingo, viaja a bordo de su bicicleta. Este 2025 es el octavo año que recorre la autopista México-Puebla.

Desde los 15 años su padre lo llevaba a la Basílica de Guadalupe, pues él año con año viajaba con su pelotón desde 1980.
Desde los 15 años mi papá me traía. Yo agarraba mi bicicleta y es algo que me gusta, sabemos que es complicado porque los peligros están a la orden del día. Nos persignamos y mientras vamos pedaleando, sentimos esa fuerza que nos da la fe de llegar a ver a nuestra madre morena”.
Don Miguel murió en el año 2014 y desde esa fecha, Miguel hijo se prepara después de febrero para iniciar con esta travesía que dura casi una semana.
Nos detenemos por una hora para tomar fuerzas, pedalear es pesado, tienes que hacer doble labor, vigilar y pedalear. Hace 4 años me caí y tuve miedo, pero nos recuperamos y nuevamente aquí seguimos para llegar este año”.
La fe es algo primordial para los peregrinos que viajan año con año a la Basílica. No se tiene miedo, sólo fe.
Al entrar a la Ciudad de México, la capital del país, saben que su esfuerzo valió la pena y estarán a los pies de virgen.

La preocupación ahora es el regreso, pues lamentablemente muchos se quedan en el camino y no logran llegar a sus lugares de origen.

