En la ciudad de Puebla, las jornadas del área de Protección Civil no son predecibles. Quienes la integran permanecen en constante alerta ante cualquier situación que pueda surgir.
Los reportes se canalizan a través del C5, el Complejo Metropolitano de Seguridad del estado, desde donde se coordinan y asignan los servicios.
Así lo explicó Aram Armenta, responsable de la Guardia B, cuya base se ubica en el bulevar San Felipe. A un costado del área de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).
Nosotros empezamos desde las 7 de la mañana, pero hay que llegar antes para recibir las unidades. Nuestra guardia de fin de semana está conformada por 11 elementos activos, trabajamos con ambulancias, un camión de bomberos y una unidad de rescate”.
Además, detalló que entre semana el estado de fuerza aumenta con más personal operativo. Paramédicos, rescatistas, bomberos y voluntarios se integran a las labores diarias.
En esta ocasión, Ambas Manos acompañó a uno de los equipos durante una jornada de 11 horas, de 7 de la mañana a 6 de la tarde.
En ese lapso, las atenciones se fueron encadenando sin pausa y con distintos grupos rotándose según el tipo de incidente.
Así se viven 11 horas de turno en Protección Civil Municipal de Puebla
El primer punto fue la inspección de una pipa de gas involucrada en un percance vial.
Antes de que la unidad pudiera ser retirada, policías municipales solicitaron ayuda para verificar válvulas, conexiones y posibles fugas.

Solo después de descartar peligro, otras autoridades continuaron con el procedimiento correspondiente.
De regreso en la base, el siguiente reporte llegó. Tocó salir en ambulancia con Paul y el resto del equipo para atender a una mujer adulta mayor que se había desvanecido.
La paciente necesita diálisis, pero no se la practican. Al llegar, el personal intentó obtener información para conocer el contexto médico y actuar de forma adecuada.
Sin embargo, la respuesta de la familia fue hostil.
Cuando preguntaron por qué la mujer no había recibido el tratamiento que necesitaba, les respondieron de manera grosera: “pregúntele a ella”.
Los rescatistas explicaron que necesitaban esos datos porque justamente eran las personas que estaban a cargo de ella.
Ese tipo de situaciones se viven frecuentemente en este trabajo, comentaron.
No solo estabilizan personas lesionadas o enfermas; muchas veces también enfrentan falta de empatía, malos tratos y tensión mientras intentan ayudar.
Finalmente, la señora fue llevada a la clínica 1 del IMSS. En el camino platicaron de algunas dificultades.
Por ejemplo, muchas veces cuando llegan a estos hospitales se topan con saturación y también trabajadores que hacen más complicada la operatividad.
En ocasiones pretenden que ellos hagan tareas que no les competen, como labor de camilleros.
Los hacen esperar bastante para recibirles a alguien y eso implica una ambulancia menos al servicio de la gente.

Asimismo, platicamos sobre el sistema de comunicación que utilizan diariamente.
En general manejamos muchas claves, más de 100. Cada número tiene su significado”.
Detallaron que este lenguaje permite transmitir información de forma inmediata entre corporaciones.
Un baleado es 5 Alfa, un enfermo es 44; un 14 es un deceso… dependiendo del caso se va especificando”.
Aprenderlas requiere tiempo y práctica constante: “al principio es difícil, pero como lo escuchas mucho, se te va quedando”.

Al concluir esa diligencia, el equipo regresó a la base en bulevar San Felipe. Minutos después, salimos otra vez.
Ahora con otro grupo encabezado por Gabo, paramédico y bombero rescatista.
El auxilio se registró cerca del Hospital del Norte, donde una motocicleta en la que viajaban una madre y su hija había sufrido un percance.
Primero hacemos la valoración de los lesionados… y posteriormente se hace la regulación para saber a qué hospital se trasladan”, explicó Gabo.
Si no cuentan con servicio médico, interviene el centro regulador. Ellos se encargan de buscar el espacio en un hospital público dependiendo de la gravedad.
Además de la atención, el personal también debe llenar reportes de campo, recopilar datos y coordinarse con otras autoridades que toman conocimiento del hecho. Por ejemplo, los peritos.
Toda esta información y papeleo se va a al archivo donde se resguarda por alrededor de cinco años por cualquier circunstancia.

Para incendios o accidentes vehiculares cargan equipos muy pesados y aun así, deben actuar rápido
Cuando se trata de fuego, entra otro grupo especializado.
Fernando, bombero rescatista, explicó que el equipo de protección incluye casco, monja, chaquetón, pantalón, botas y guantes. En total cargan un peso aproximado de entre 14 y 15 kilos.
Se trata de material resistente a altas temperaturas que permite acercarse sin quedar expuesto directamente.
Es muy diferente a lo que piensa la gente, que podemos entrar al fuego sin problema. No es así, solamente nos permite acercarnos y trabajar a una distancia más segura”.
En incendios dentro de viviendas, también utilizan equipo de respiración autónoma para poder ingresar a espacios cerrados.

En la unidad de rescate, Óscar Toriz explicó el funcionamiento del equipo hidráulico utilizado en accidentes.
Este equipo se conoce como hidráulico… algunas personas lo conocen como las ‘quijadas de la vida’”.
Indicó que estas herramientas sirven para expandir, cortar y separar partes de los vehículos cuando hay personas atrapadas.
Antes los equipos ocupaban líneas hidráulicas y una fuente de poder. Ahora ya funcionan con baterías y eso permite movernos más rápido”.
También detalló que cuentan con iluminación para servicios nocturnos, herramientas de corte y equipo para rescates en barrancas o espacios confinados.
Óscar lleva años inmerso en este mundo. Durante la conversación reconoció que hay escenas difíciles de olvidar.
Cada accidente o cada intervención siempre deja algo, deja experiencia”, comentó.
Sin embargo, admitió que los casos más complicados son aquellos donde hay menores involucrados.
Principalmente cuando se trata de niños o bebés son escenarios muy traumáticos”.
Recordó particularmente un accidente donde viajaba una familia completa.
Un menor iba en brazos y ya no tenía nada qué hacer… y la mamá preguntaba por su bebé. El cómo brindar esa noticia no es algo tan sencillo”.
A pesar de ello, aseguró que esas experiencias también impulsan a prepararse más.
Ves a tus compañeros capacitarse, tomar cursos y eso también te motiva a profesionalizarte”.

Del norte al sur, los equipos se rotan y la jornada continúa
El recorrido siguió en Santa Lucía, al sur de la ciudad, donde otra célula atendió un caso de violencia familiar.
Una mujer agredió a su pareja con agua hirviendo, provocándole lesiones. Posteriormente, entró en crisis e intentó lanzarse desde un tercer piso frente a sus hijos.
El personal intervino para contener la situación y evitar una tragedia mayor.
Se trata de hombres y mujeres, todos con alguna formación relacionada a la salud, que terminan por convertirse hasta en psicólogos, pues son la ayuda ante un momento crítico.

Más tarde, otro reporte movilizó a las unidades hacia la Diagonal Defensores de la República, donde dos jóvenes que viajaban en motocicleta chocaron contra una patrulla.
Las emergencias continuaban llegando una tras otra.
Durante esas 11 horas y las posteriores el radio no dejó de emitir reportes.
Los elementos de Protección Civil atendieron todo en medio de tráfico, distancias largas y tiempos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de alguien.
La cobertura que mantienen abarca desde la zona del Periférico Ecológico y la federal a Tehuacán, hasta colindar con el municipio de Amozoc. Además de áreas como San Andrés Azumiatla.
Esto se vive de día y próximamente sabremos cómo es su tarea de noche…

