Nadie frena a los líderes de ambulantes
Su presencia se puede interpretar como justificada ante la falta de oportunidades de empleo formal y bien remunerado. Lo malo es que el poder y los beneficios por apoderarse de las calles recaen en sus representantes o líderes.
Se trata del comercio informal o mejor conocido como ambulantes.
En cualquier punto de la ciudad, incluso en las zonas más apartadas, existen puestos de diversos giros y cada vez ganan más presencia. En lugares donde difícilmente podrían instalarse, ahora están sin que ninguna autoridad les moleste.
Como prueba, habrá que dar una vuelta al Centro Histórico como el caso de la calle 9 Poniente o las esquinas de plena Avenida Reforma.
Ningún ayuntamiento en diferentes trienios ha podido regular su presencia, sin el éxito esperado en las estrategias emprendidas.
Los líderes o representantes de los informales acumulan poder y a las calles las consideran de su propiedad.
Los excesos llegan a presentarse constantemente y los agremiados no les queda más que “cuadrarse” si quieren un espacio para vender. Sentirse amos y señores conlleva a cometer cualquier tipo de ilegalidad que se por sí ya comenten al lucrar con la vía pública.
Ahí están ejemplos recientes.
Tal es el caso de lo ocurrido en la calle 10 Poniente antes de llegar a la 5 de Mayo. En pleno corazón de la ciudad, un seudo líder de nombre Joel causó daño a un automóvil en circulación. El pecado cometido por el conductor, fue reclamar al ambulante que afectada el paso vehicular.
Otro caso que genera un clima de incertidumbre entre comerciantes y ciudadanía, tiene relación con lo ocurrido a las afueras del Hospital General del Sur.
El 27 de mayo en inmediaciones de dicho nosocomio fue asesinado a balazos Víctor Mirón Romero, representante de la agrupación 3 de Abril. Los responsables fueron dos sujetos en motocicleta y se dice que fue por la disputa entre grupos rivales por el cobro de espacios.
No se podía quedar atrás la figura de Federico López, alias “El Fede”, cabeza de la agrupación Fuerza 2000.
La semana anterior, sexoservidoras de la calle de la 14 Poniente denunciaron “cobro de piso” por gente ligada a esta persona.
Según las versiones, hasta 500 pesos diarios les exigen de cuota para ejercer su trabajo. En caso contrario, las intimidan con golpearlas o quitarles su dinero con violencia.
Estos son algunos casos de los abusos de los líderes de ambulantes que operen en total impunidad. Se sienten dueños de las calles ante la complacencia del ayuntamiento en turno.
Lo malo es que las malas prácticas de invadir la vía pública, también se ha vuelto una costumbre por el comercio establecido.
Ante la complicidad o ignorancia de inspectores municipales, locatarios extienden sus negocios en banquetas o la calle.
AMBAS MANOS ha reportado dos casos en específico desde hace más de dos meses, sin que la Secretaría de Gobernación municipal haya actuado.
Uno tiene relación con la venta de molotes y antojitos en la junta auxiliar de La Libertad. A escasos metros de una gasolinera se instala a diario una mesa y un enorme contenedor de aceite sobre la banqueta. Si alguien quiere caminar por la zona debe bajar a la calle y sortear además los carros estacionados para seguir su camino.
Otro caso, es la presencia de un local de barbacoa a un costado del Bulevar Estaban de Antuñano, antes de llegar a la 25 Poniente.
Cada fin de semana y días festivos, la mitad de la calle es ocupada por mesas, sillas y sombrillas como extensión de este negocio.
Y nadie hace nada al respecto.
Las malas prácticas suelen imitarse o repetirse sin freno de la autoridad municipal.
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@Marcomironc

