Marco A. Mirón Cortés

Marco A. Mirón Cortés

Reportero con más de 22 años de trayectoria. Inició en el año 1997 en El Sol de Puebla, empezando como practicante y antes de cumplir el año fue contratado para formar parte de la plantilla de reporteros de esa casa editorial.

La desaparición o transformación de las juntas auxiliares

El cobro para entregar permisos ilegales por el edil auxiliar de La Resurrección, Adolfo Reyes, abre el debate sobre la conducción en estas demarcaciones.

El tema no es nuevo. Forma parte de un planteamiento que viene de tiempo atrás por diversas autoridades y diputados.

Al menos siete de las 17 juntas auxiliares de la capital poblana han sido “devoradas” por la mancha urbana en los últimos 30 años. En consecuencia, hace necesario revalorar su funcionamiento.

Igual pasa con las restantes 10. Se debe evaluar su desempeño administrativo y de gestión, sin atentar contra su estatus de comunidades o pueblos indígenas.

El Ayuntamiento de Puebla, gobierno estatal y desde luego, el poder legislativo, deben involucrarse.

Luce complicado por los tiempos electores que ya están encima, pero es urgente terminar con los pillos –no todos- que manejan las juntas auxiliares.

La “cloaca” fue destapada por el ayuntamiento de Eduardo Rivera al descubrir cobros ilegales para otorgar permisos por el edil subalterno de La Resurrección.

Sin respetar la ley y simulando a la película de la Ley de Herodes, Adolfo Reyes se ha dedicado a violar la normatividad municipal.

En lugar de exhortar a interesados en abrir negocios, como bares, a tramitar permisos ante el ayuntamiento, se dedicó a dar autorización ilegal. Obviamente a cambio de una cuota sin que el dinero se reportara al gobierno municipal.

Más allá de la manifestación violenta del martes de este edil auxiliar y algunos habitantes en Palacio Municipal, debe analizarse el fondo del asunto.

Es decir, detectar, frenar y fincar responsabilidades contra Adolfo Reyes y tal vez otras autoridades subalternas, que se extralimitan en sus atribuciones.

Las quejas de la falta de servicios públicos u obra pública siempre estarán presentes en la ciudad. La obligación del ayuntamiento es responder a estas exigencias, pero tal vez, con más recursos aportados por las juntas auxiliares, habrían menos descontento.

Como presidente municipal electo, Antonio Gali, planteó desaparecer San Baltazar Campeche, La Libertad, San Felipe Hueyotlipan, San Jerónimo Caleras, Romero Vargas e Ignacio Zaragoza.

En 2013, dijo que estos lugares habían sido absorbidos por la mancha urbana, por lo que operativamente ya no funcionaban.

El tema no transitó por diferentes motivos, pero posteriormente en 2019 René Sánchez Galindo, secretario de Gobernación con Claudia Rivera, aterrizó nuevamente el tema.

Propuso reformar la Ley Orgánica Municipal para que se transformen en delegaciones o en pueblos o comunidades indígenas donde proceda.

El año pasado, 2022, el diputado Eduardo Alcántara se pronunció por desparecer cinco juntas auxiliares porque ya no tienen razón de existencia.

Tal vez, sea necesario abordar el caso de las 17 juntas auxiliares. El primer paso, sería detectar a ediles auxiliares que recaban recursos ilegalmente.

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LA VILLA
Marco A. Mirón Cortés

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