La familia de Karla Alejandra Tela Flores volverá a sentarse a la mesa esta Navidad con una ausencia que pesa más que nunca.
La silla que ella ocupaba seguirá vacía y el silencio será el mismo de hace un año, cuando la joven ya no estaba.

Para su madre, Gabriela Flores, estas fechas no significan celebración, sino resistencia, fe y una espera que parece infinita.
“Es muy difícil”, confiesa en entrevista para Ambas Manos. “En estas fechas estamos más sensibles, porque vienen los abrazos que todavía no podemos dar”.
El pasado 19 de diciembre, junto con otros colectivos, acudió al Árbol de la Esperanza. Un espacio simbólico donde madres y familias de personas desaparecidas encendieron veladoras con una sola petición: que regresen.
Karla desapareció el 14 de julio de 2024, cuando tenía 25 años. Hoy tiene 26 y en enero cumpliría 27.
Ya son dos Navidades sin ella y va a ser el segundo cumpleaños que no vamos a pasar juntos”, dice su madre.
La ausencia no solo se siente en las fiestas. “Todos los días, cuando nos sentamos a la mesa, sentimos ese vacío”, relata Gabriela.

Su esposo espera a su hija. Su hijo, a su hermana. “Nadie va a llenar ese lugar”, afirma.
Aún así, la familia se mantiene en pie. “Dios nos fortalece todos los días. Karlita nos necesita sanos para poder encontrarla”.
El desgaste ha sido constante: emocional, físico y económico. Traslados, búsquedas, gestiones y trámites han sido cubiertos en gran parte por la propia familia.
“Es muy doloroso, pero seguimos avanzando”, insiste Gabriela, quien forma parte activa del colectivo de madres buscadoras.
Sobre la investigación, reconoce que durante meses estuvo prácticamente detenida. “Se había estancado demasiado”, señala.
Sin embargo, recientemente hubo un cambio en el Ministerio Público a cargo, lo que permitió algunos avances, aunque limitados.
Si esto se hubiera hecho desde el principio, la historia sería otra”, lamenta.
La madre también ha acudido al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Incifo) en la Ciudad de México. Ahí, junto con otras mujeres, buscó respuestas.
Salimos tristes, pero al mismo tiempo aliviadas, porque no hubo ningún positivo”, explica.
Yo siempre he dicho: no me importa en qué situación esté mi hija, yo lo que quiero es encontrarla”, recalcó.
Gabriela no oculta su decepción con distintas instancias. Critica la falta de resultados, las mesas de diálogo que “se quedan solo en eso” y la lentitud para apoyar económicamente a las buscadoras.
Ceeavi retrasa el apoyo económico para las labores de las madres buscadoras
Hizo hincapié en que ella y otras compañeras de lucha enfrentan trabas para obtener el apoyo económico que la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (Ceeavi) debe otorgarle. Esto pese a la instrucción directa del gobernador Alejandro Armenta.
Aún así, reconoce que el mandatario se comprometió a reforzar el acompañamiento jurídico y a mejorar las condiciones para las investigaciones.
Lo único que pedimos es que no sean solo palabras”, subraya. “Que revisen las carpetas, que no sean estadísticas, que realmente busquen”.
Precisó que existen prioridades en esta área y que gastos como la pista para arrancones debería pasar a segundo plano.
Este fin de año, la familia de Karla no hará brindis ni contará los segundos para el Año Nuevo.
Su deseo es uno solo: volver a verla. “Karlita, te amamos”, dice su madre. “Te estamos buscando desde el primer día. Aquí estamos, unidos. Nada te falta. Vamos a encontrarte”.
Mientras tanto, en esa mesa familiar, la silla seguirá vacía. No como resignación, sino como recordatorio de que Karla falta… y que su lugar seguro la espera.
Imagínese que el 24 de diciembre o antes yo la encontrara… sería el mayor milagro”.
¿Qué ocurrió el día que desapareció Karla Alejandra Tela?
Karla Alejandra Tela Flores fue vista por última vez el 14 de julio de 2024. Aquel día salió de su domicilio ubicado en la colonia Viveros del Valle, en Puebla capital.
Su destino era el municipio de Amozoc, donde planeaba encontrarse con un familiar.
Algunos vecinos afirmaron haberla visto cruzar la autopista, pero después de ese momento, no hubo más información.
Al día siguiente, su teléfono celular aún mostraba actividad. Los mensajes de WhatsApp tenían confirmación de lectura, pero Karla no respondió ninguno.

