Durante más de un año, la familia de Fernando Ávila Mote, originario de Huauchinango, Puebla, lo buscó sin respuestas. Hoy se sabe que lo asesinaron y enterraron en el patio de una casa en Tizayuca, Hidalgo.
Fernando tenía 55 años. Lo vieron por última vez el 26 de noviembre de 2024, cuando salió de un domicilio en la colonia La Palpa en la Sierra Norte de Puebla
Desde entonces, su nombre se sumó a la lista de personas desaparecidas en la entidad y su ficha de búsqueda permaneció activa por casi 14 meses.
El hallazgo ocurrió luego un cateo en un inmueble de la colonia Nuevo Tizayuca, como parte de investigaciones relacionadas con grupos del crimen organizado.
En el operativo participaron la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, la Procuraduría estatal, la Sedena y la Guardia Nacional (GN).
Dentro del domicilio fueron detenidas cuatro personas —dos hombres y dos mujeres— identificadas con las iniciales LAMM, AHM, CAHR y AJHM.

Este último es señalado por las autoridades como el presunto autor material del homicidio.
Durante las diligencias, uno de los asegurados aportó información que llevó a los agentes hasta el patio del mismo predio.
Ahí, bajo la tierra, se encontraba el cuerpo de Fernando. Una vez localizado, lo llevaron al Servicio Médico Forense (Semefo), donde después de diversos estudios se supo su identidad.
Las cuatro personas quedaron a disposición del Ministerio Público y las investigaciones continúan para definir responsabilidades y esclarecer el contexto del crimen.
El caso de Fernando Ávila llegó a la Presidencia
La desaparición de Fernando no pasó inadvertida. En enero de 2025, durante una visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Huauchinango, su hermana Liz Ávila se acercó para pedirle ayuda.
Ese día denunció que no habían recibido avances y solicitó orientación para localizarlo.
“Que nos ayude, que nos apoye”, dijo entonces, con la esperanza de que la situación no quedara en el olvido.
Fernando era jubilado y extrabajador de Petróleos Mexicanos (Pemex). El día que se le perdió la pista, vestía gorra negra, sudadera gris, pants azul y tenis negros.
Conducía un Volkswagen Polo gris, con placas B29BPL de la Ciudad de México, y se dirigía a Tulancingo, Hidalgo.
Ahí tenía previsto reunirse con un hombre identificado como Hugo para realizar el cambio de propietario del vehículo.

