Una estudiante de la BUAP fue señalada de pedir prestado el auto a su amiga para acudir a terapia. Pero en realidad salió de paseo, tuvo un accidente y el vehículo es perdida total.

A cinco meses de los hechos, Cony Chapa, la madre de la afectada asegura que la joven llamada Ágatha N. se niega a pagar los daños.

Todo ocurrió el pasado 4 de marzo cuando Agatha N. le pidió el auto a su amiga. Lo hizo bajo el argumento de que se había disgustado con su mamá y no le prestó su vehículo.

A esto, la agraviada le preguntó si sabía manejar y si tenía licencia vigente. También si la terapia era en la ciudad de Puebla, si devolvería el coche antes de las 15:00 horas y si iría sola. Ágatha respondió a todo que sí.

Finalmente, mi hija le pidió que le enviara la ubicación en tiempo real para saber dónde estaba y, por tratarse de su buena amiga necesitada de ayuda, por el desamparo en que la dejaba su ‘mala madre’, confiando en ella, le prestó el coche”, explicó Cony.

Estudiante de la BUAP pidió auto prestado y lo chocó

Sin embargo, la ubicación nunca llegó. Alrededor de las 11:30 horas, Ágatha llamó para pedir el número del seguro porque había sufrido un accidente.

La estudiante aseguró que asumiría “totalmente la responsabilidad” de lo ocurrido, pero colgó sin decir dónde estaba.

Cony llamó a Ágatha y afirma que le respondió un hombre. Le explicó que ya habían contactado a la aseguradora y que estaban cerca de Huehuetlán El Grande.

Al comunicarse con la madre de Ágatha, de nombre Lilia,  ésta aseguró que no sabía nada y que su hija jamás le notificó que saldría.

Fue así que Lilia se trasladó al lugar del accidente y envió fotos del vehículo destrozado.

Resultó que Ágatha se iba de día de campo a las Cascadas de San Miguel en compañía de 2 amigos. Es decir que los ocupantes del coche prestado por mi hija eran 3: Ágatha, una amiga y otro joven. Ágatha no iba manejando porque NO tiene licencia”, escribió Cony.

Los tres lesionados fueron trasladados a una clínica en Huehuetlán y luego, gracias al seguro, llevados al Hospital Upaep en Puebla. Ahí recibieron atención completa, incluidas intervenciones quirúrgicas.

La mamá y la misma Ágatha me aseguraron que se harían cargo de la responsabilidad de mi coche accidentado por su abuso de confianza y me pidieron disculpas”, detalló Cony.

Incluso, añadió que la mamá de Ágatha le prestó su auto, mientras el problema se resolvía. Sin embargo, tampoco les fue funcional ya que no contaba con tarjeta de circulación.

Cuando llegué a mi casa, llevé el coche a lavar porque estaba terriblemente sucio y le puse gasolina porque tenía el tanque vacío.”, lamentó.

Al día siguiente, Cony acudió al hospital para visitar a Ágatha, pero mencionó que la corrió un señor mayor, al parecer su abuelo.

La mamá de Ágatha escuchó y no intervino para impedir el atropello a mi persona”, relató.

Posteriormente, la familia de Ágatha propuso un convenio. Pagar solo una tercera parte del monto que ellas mismas determinaron, y que Cony localizara a los otros dos acompañantes para cobrarles el resto.

El seguro me pagó una suma pequeña por pérdida total con la que no puedo comprarle otro coche a mi hija y tanto Ágatha como su mamá se niegan a asumir la responsabilidad por el abuso cometido”, dijo Cony.

Es por ello que decidió contar su historia para alertar a otras personas.

Cuento esta historia para que no se dejen engañar por personas abusivas como nos ocurrió a mi hija y a mí con estas dos personas, Ágatha y su irresponsable mamá”, lamentó.

Finalmente, destacó que, más allá de lo material, su hija aprendió una lección: “Perdió su medio de traslado a la uni, pero ganó experiencia y se libró de una perjudicial influencia, ¿no creen?”.

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Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.