La tragedia en la Cuacnopalan-Oaxaca ocurrió la mañana del 14, afuera del Semefo de la ciudad de Puebla, las familias no dormían ni comían: esperaban el último paso para llevar a sus muertos a casa; los cuerpos comenzaron a entregarse hasta la tarde del jueves 15 de mayo.

Por más de 30 horas, decenas de familias poblanas vivieron uno de los momentos más duros de sus vidas. El reclamo de los cadáveres de sus seres queridos fallecidos en el accidente de la súper carretera.

El choque múltiple, que dejó 21 personas muertas, ocurrió la mañana del 14 de mayo, alrededor de las 10:30, y  generó conmoción. La nota trascendió a nivel estatal, nacional y hasta internacional.

Ocho de las víctimas eran maestros, dos eran menores de edad (sus hijos) y, entre los cuerpos, también se encontraba una mujer embarazada.

Los restos de 18 víctimas fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) en la ciudad de Puebla, mientras que tres permanecieron en el de Tehuacán.

La llegada de los cadáveres a la capital poblana se dio por la tarde-noche del mismo 14 de mayo. Fue ahí donde inició el largo y doloroso calvario.

Frente al edificio del Semefo, ubicado en la 11 Sur, justo frente a la Casa de Justicia, comenzaron a reunirse familiares.

Video en X: el peregrinar de las familias para que les entreguen los cuerpos de sus parientes que fallecieron en la Cuacnopalan-Oaxaca.

En un inicio, no hablaban. Evitaban dar declaraciones. El shock, el miedo, el silencio. Pero conforme avanzaron las horas, entre el cansancio, la desesperación y la angustia, más personas fueron llegando.

La calle se llenó de caras desconocidas para ellos, pero unidas ahora por el mismo destino: todos esperaban a alguien que no volvería con vida a casa.

Algunos llevaban consigo ropa de sus familiares fallecidos. Se las solicitaron para vestir los cuerpos antes de entregarlos.

Otros compartían botellas de agua o una rebanada de pizza comprada en la plaza de junto.

El sol golpeaba fuerte. Las miradas perdidas, los ojos rojos por el llanto y los rostros quemados por el calor eran la imagen.

Entre las historias que más conmovieron estaba la de la esposa de Víctor, el conductor de la camioneta Urvan involucrada en el choque.

La mujer se enteró de la tragedia por redes sociales, luego de notar que su esposo no respondía mensajes.

Vivían en San Salvador El Seco, Puebla, aunque él era originario de Tabasco. La pareja tenía tres hijos: uno de 18 años, otro de 16 y uno más de 12.

Ella es ama de casa. Su único deseo era llevar el cuerpo del padre de sus hijos de vuelta a su tierra para sepultarlo con dignidad.

La señora Miriam, tía del conductor de 40 años, lo describió como un padre ejemplar y dedicado.

Contó que llegaron al Semefo alrededor de las 14:00 horas de este 15 de mayo y que llevaban ya más de tres horas esperando.

Señaló que había otras familias ahí desde el día anterior.

Pidió a las autoridades agilizar los trámites, pues además del dolor, enfrentaban procesos engorrosos. Y aún tenían que organizar el traslado del cuerpo hasta Tabasco, donde ya lo esperaban su madre y los niños.

La mayoría de las víctimas eran originarias de distintas comunidades de Puebla: San Gabriel Chilac, Tehuacán, Tepexi de Rodríguez, Acatlán de Osorio, Altepexi y otros municipios.

Algunas personas viajaron durante horas para llegar a la ciudad.

La primera notificación sobre el inicio del proceso de entrega de cuerpos llegó alrededor de las 16:45 horas.

A esa hora, los presentes observaron la entrada de una unidad del Ejército Mexicano pues el difunto era militar originario de Tehuacán.

Después, a las 18:45 salió la primera carroza de la funeraria Machorro Sullivan Memorial.

Personal de esta empresa también participó en las labores de rescate el día del siniestro.

Uno de sus operadores, Javier Oropeza, relató a este medio que trabajaron desde el momento del accidente hasta las cinco de la tarde, extrayendo cuerpos de entre los fierros.

Dijo que uno de los momentos más impactantes fue cuando lograron recuperar a una mujer prensada, con ayuda de una faja.

Después se enteraron de que tenía ocho meses de embarazo. Ella y su bebé murieron.

El segundo cadáver entregado fue el de Luz Clarita. El tercero, José Luis Rodríguez, quien sería llevado a Altepexi.

El proceso, sin embargo, no fue continuo. A las 19:20 horas se detuvo por el ingreso de un cadáver ajeno a esta situación.

Las familias permanecían afuera, muchas con documentos y prendas en la mano.

Según Oropeza, cerca de las 20:00 horas se estimaba que el trámite se reanudaría 40 minutos después. A esa hora aún faltaban 15 cuerpos por entregar.

Mientras tanto, el ambiente en la zona no cambiaba: los llantos contenidos, la resignación.

Ya en la madrugada del 16 de mayo, el peregrinar no terminaba. Las luces de las carrozas seguían entrando y saliendo.

Las manos seguían firmando documentos. Y los abrazos, las miradas, el silencio… eran la única forma posible de consolarse.

Videos en X: familias esperaron más de 30 horas para que les entregaran los cuerpos de sus parientes muertos en la Cuacnopalan-Oaxaca,
Plaza San diego
ambas manos

Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.