Habitantes de la junta auxiliar de San Andrés Tzicuilan del municipio de Cuetzalan acusaron al párroco de la comunidad por causar daños a un monumento histórico.
A través de un comunicado, solicitaron la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para evitar más daños en la zona.
De acuerdo con los vecinos, los hechos ocurrieron en febrero de 2024 por órdenes del párroco Humberto Victoria Martínez de la iglesia de San Andrés Apóstol.
Supuestamente, el presbítero comenzó una excavación en el piso de piedra de dicho templo, el cual es considerado Monumento Histórico por el INAH.
Eso significa que el inmueble está protegido por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas en México.
Por lo tanto, no se pueden realizar excavaciones, alteraciones, construcciones o cualquier tipo de trabajo sin autorización de la dependencia federal.
Los ciudadanos calificaron este acto como arbitrario, prepotente y doloso por parte del párroco. Ya que al ser una zona protegida se debe conservar, preservar y proteger el patrimonio de la comunidad.
Señalaron que la “violación dolosa” contra el monumento histórico se ha desarrollado en diferentes etapas desde febrero de 2024.
Ese mes, realizaron la excavación para hacer zapatas que sostienen columnas de varilla y concreto. Estas sirven como soporte estructural para colocar un zaguán.
En una segunda ocasión, colocaron las columnas y posteriormente, el INAH acudió para colocar sellos de suspensión a la obra.
Sin embargo, a principios del mes de julio los sellos fueron arrancados por seguidores del párroco para continuar con las labores.
Finalmente, en julio de este año se colocó el zaguán, impidiendo el libre tránsito en un “paso establecido hace más de cien años”.
Agregaron que la “única motivación de obstaculizarlo, obedece a una imposición caprichosa desbordada de ignorancia por parte del párroco”.
Habitantes de San Andrés Tzicuilan piden la expulsión del párroco
Los habitantes de San Andrés Tzicuilan enfatizaron el agravio directo contra la comunidad en actos culturales, que ponen en riesgo la historia e identidad ancestrales.
Todo lo anterior añade una consecuencia grave: la división y la fractura de una comunidad que antes de la presencia del párroco no tenía conflicto alguno”, aseveraron.
Asimismo, rechazaron la presencia “nociva” del párroco Humberto Victoria Martínez y pidieron su remoción a la Arquidiócesis de Puebla.
Al INAH, solicitaron su pronta intervención y que el sacerdote haga uso de sus propios recursos para reparar el daño.
A esto se suma una disculpa pública y su expulsión de la comunidad para preservar la sana convivencia y el libre ejercicio de la vida cultural e histórica de la zona.
Incluso señalaron que el clérigo tiene antecedentes de causar conflictos al interior de la vida social de comunidades.


