El peor verdugo es el nuevo capítulo del podcast “The Road Runner” de Guillermo del Castillo. Podrás escucharlo en Spotify o leerlo aquí.

En la travesía de la vida, nos convertimos en nuestros críticos más estrictos y en nuestros jueces más severos. A menudo, nos encontramos insatisfechos con nuestras propias acciones y logros, y nos enfrentamos a una batalla interna constante entre el deseo de progresar y la autoevaluación implacable. Sin embargo, ¿no sería maravilloso si pudiéramos transformar a nuestro crítico interno en nuestro mejor amigo?

Ser el primero en festejar nuestros triunfos, por más pequeños que sean, es un acto de gratitud. Cada logro merece reconocimiento, porque cada paso hacia adelante es un paso más cerca de nuestras metas y sueños. Abrirnos a la celebración, en lugar de minimizar nuestros logros, nos permite nutrir una relación positiva interna, fomentando la autoestima y la autoconfianza.

Estar siempre abiertos a aprender es un acto de humildad y sabiduría. Reconocer que no lo sabemos todo nos libera de la pretensión y nos invita a acoger nuevas perspectivas y conocimientos. Tropezar y fallar en el camino no debe ser motivo de desesperación, sino un recordatorio de nuestra humanidad. Cada desafío, cada contratiempo, es una oportunidad para aprender y crecer. En lugar de flagelarnos con autocrítica despiadada, debemos aceptar nuestros errores con compasión y estar dispuestos a mejorar.

Creer en uno mismo es el fundamento de cualquier logro significativo. La confianza en nuestra capacidad para manifestar nuestras metas y sueños nos impulsa a perseguirlos con determinación. Además, renunciar a aquello que nos proponemos dejar es un acto de empoderamiento personal, un compromiso con nuestro crecimiento y bienestar. Al confiar en nuestras capacidades, abrazamos el potencial ilimitado que reside dentro de nosotros.

Para dar amor al mundo, debemos empezar por tener amor propio. Nosotros somos nuestros aliados más cercanos, y apreciarnos a nosotros mismos es fundamental para nutrir relaciones saludables con los demás. Al admirarnos, nos ofrecemos un ambiente interno de apoyo y comprensión. Al aplaudirnos, reconocemos nuestros propios esfuerzos y nos animamos a seguir adelante. Este amor propio se irradia hacia el exterior, enriqueciendo nuestras conexiones con los demás.

La disciplina es una herramienta invaluable en el viaje hacia nuestras metas y sueños. Mantenernos disciplinados nos brinda la estructura y la consistencia necesarias para avanzar. Es el combustible que impulsa la perseverancia en los momentos difíciles y mantiene encendida la llama de la motivación. La disciplina nos ayuda a mantener el rumbo, a pesar de los vientos cambiantes, y nos acerca cada vez más a nuestras aspiraciones más elevadas.

Debemos recordar que somos seres en constante evolución, seres destinados al crecimiento y al florecimiento. Al transformar a nuestro crítico más estricto en nuestro mejor amigo, abrimos las puertas de la compasión, la autoaceptación y el amor propio. Celebremos cada paso, acojamos cada aprendizaje y confiemos en nuestra grandeza. Con disciplina y autoestima, nos embarcamos en un viaje hacia el triunfo personal, hacia un futuro lleno de logros y realización.

“El mundo necesita que brilles”

Soy Guillermo del Castillo, te quiero

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