El copiloto de la gira…
Hay hombres que heredan un reloj. Otros heredan un rancho. Y hay quienes heredan una curul.
El pasado 15 de julio, el diputado federal por Ciudad Serdán, Ignacio Mier Bañuelos, rindió su Segundo Informe de labores. Al terminar, los reporteros hicieron lo que hacen los reporteros: preguntaron. Y quien contestó no fue el diputado. Fue su papá.
El senador Nacho Mier, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, tomó el micrófono para explicarle a Puebla que su hijo es uno de los legisladores más productivos del país, de los cinco con más iniciativas presentadas y —cito textual, porque esto merece quedar por escrito— “quizá el que más recorre de todos los diputados su distrito”.
“El orgullo de mi nepotismo”
— Ambas Manos (@Ambas_Manos) July 22, 2026
El senador @NachoMierV dice que su hijo es el más productivo de la @Mx_Diputados, el que más iniciativas ha presentado y el que más ha recorrido su distinto.
Lamentamos informar que las estadísticas dicen lo contrario, el Junior es el quinto de la… pic.twitter.com/SMavqk9ucu
El orgullo de un padre es una cosa hermosa. El problema empieza cuando ese orgullo se presenta como estadística.
21 en busca de quién las apruebe
Vamos a los números, que son aburridos, pero tienen la virtud de no ser hijos de nadie.
Según el Sistema de Información Legislativa de la Cámara de Diputados, el Junior ha presentado 21 iniciativas en dos años de gestión. Ninguna aprobada. Cero. Y para que no quede duda del rigor, el propio sistema registra que retiró una.
21 iniciativas y ni un solo dictamen. Es un récord, sí, pero no de los que se presumen. Es como presumir que uno tocó 21 puertas sin que le abrieran ninguna y llamarle a eso “vida social”.
¿Y el quinto lugar? También está en el sistema. María del Rosario Orozco lleva 38 iniciativas. Gissel Santander, 28. Mario Carrillo, 28. Eduardo Castillo, 21. Y hasta abajo de esa lista, empatado en el último renglón, el hijo del senador.
Quinto lugar y medalla de oro. Un ranking que solo existe en una casa.
Recorridos sin comprobante
La parte del recorrido es mi favorita, porque es la única afirmación que ninguna base de datos puede desmentir. No hay Sistema de Información Legislativa que mida kilómetros. No hay bitácora pública de plazas visitadas. Es, convenientemente, la única métrica donde el senador puede coronar a su hijo sin que nadie le pida el papelito.
Salvo por un detalle que en el Distrito 8 todo mundo ha notado: cuando el diputado recorre, no va solo.
Va acompañado.
Va con su papá.

Y ahí es donde la presunción se desarma sola, porque un recorrido acompañado por el coordinador de la bancada del Senado no es la gira de un diputado: es la gira de un senador que lleva a alguien en el asiento del copiloto. Los vecinos de Ciudad Serdán, de Tecamachalco, de Palmar de Bravo, no salen a saludar al diputado. Salen a ver al senador, y de paso conocen al muchacho.
En dos años, nadie lo ha visto llegar solo.
La herencia que Morena prohibió
Todo esto ocurre, y aquí está lo verdaderamente notable, mientras Morena se prepara para aplicar sus criterios antinepotismo rumbo al 2027: ningún familiar de un servidor público podrá buscar otro cargo de elección popular.
Es decir: el senador presume la herencia justo cuando el partido va a prohibirla. Es como llegar a la aduana ondeando lo que traes escondido.
Que quede claro de qué estamos hablando. No es un debate sobre apellidos. Es un debate sobre de dónde viene el mandato.
Al Distrito 8 llegó una candidatura por petición expresa de un padre, para ocupar la curul que ese mismo padre dejó vacía. La legitimidad no se hereda como un reloj. Se gana casa por casa, y se sostiene con resultados que aparezcan en un dictamen, no en una entrevista.
Lo que sí se puede medir
En el Congreso de la unión no todo se mide en kilómetros. Se mide en iniciativas dictaminadas, en comparecencias, en presupuesto que aterriza. Yo prefiero esa contabilidad, porque es pública, es verificable, y no depende de que alguien de mi familia salga a decir que soy el mejor.
Así que le propongo algo al senador. Deje que el diputado dé la siguiente entrevista. Deje que el diputado explique las 21 iniciativas. Deje que el diputado recorra un municipio sin escolta paternal, un sábado cualquiera, sin cámaras y sin evento.
Mientras tanto, seguiremos viendo la misma escena: un senador de gira, un diputado de acompañante, y veintiuna iniciativas esperando en la congeladora a que alguien cualquiera se acuerde de ellas.
El orgullo de mi nepotismo”, le llamaremos por hoy al copiloto de la gira.

