Proteger a quien nos protege
Esta semana, el Gobierno del Estado dio una muestra de lo que significa gobernar con determinación: asumió el control operativo de la seguridad pública en seis municipios de la Sierra Norte y la Mixteca, tras la detención de directores de policía investigados por presuntos vínculos con el crimen organizado. Jopala, Tlaola, Tlapacoya, Chietla, Tehuitzingo, Chila de la Sal. Seis municipios donde el Estado decidió no mirar hacia otro lado.
Celebro esa decisión y la respaldo sin reservas. Depurar las corporaciones no es un acto contra los policías: es un acto a favor de los buenos policías, que son la inmensa mayoría, y a favor de las familias que merecen confiar en el uniforme que las cuida.
Pero como legislador, y desde la Comisión de Seguridad que me honro en presidir, sé que estas acciones valientes del Ejecutivo necesitan un complemento desde el Congreso. La depuración limpia la casa; la ley debe asegurar que se mantenga limpia. Y eso se logra atacando la raíz del problema: las condiciones en las que trabajan nuestros policías municipales.
Preguntémonos con honestidad: ¿dónde recluta el crimen organizado? Recluta donde encuentra necesidad. Un policía que sale a la calle sabiendo que, si pierde la vida en cumplimiento del deber, su familia queda en el desamparo; un policía que enfrenta una enfermedad o una lesión sin respaldo para los gastos, es un policía vulnerable. No lo digo para justificar a quien traiciona su placa, a ese, todo el peso de la ley, lo digo porque blindar a nuestros policías es blindar a Puebla.
Por eso he presentado una iniciativa para garantizar a las y los policías municipales del estado un seguro de vida y una cobertura de gastos que hoy no tienen. Es una deuda histórica: les pedimos que arriesguen la vida por nosotros, pero no les damos la certeza de que su familia estará protegida si algo les pasa. Mi iniciativa busca exactamente eso: que ningún policía de Puebla salga a patrullar con el miedo de dejar a los suyos en el abandono. Un policía que sabe que su gobierno lo respalda es un policía más difícil de comprar y más capaz de proteger.
Esta es la pieza legislativa que fortalece la estrategia de seguridad que ya está en marcha: mientras el Gobierno del Estado depura y contiene, desde el Congreso construimos el marco legal que dignifica la carrera policial.
Lo digo también desde mi historia. Quienes me conocen saben que llegué a la política por lo que viví en Tecamachalco en 2017. Sé lo que significa necesitar a la autoridad y sé lo que vale cuando la autoridad responde. Por eso mi compromiso no es de escritorio: cada mes recorro las juntas auxiliares de mi distrito y escucho de viva voz a los policías, a los presidentes auxiliares, a las familias. Lo que me piden no es milagros: es presencia, es respaldo, es que la ley esté de su lado.
La coordinación entre poderes es la fórmula. Un Ejecutivo que actúa con firmeza y un Legislativo que construye instituciones duraderas. Esa es la transformación entendida correctamente: no solo castigar al que falla, sino dignificar al que cumple.
Las detenciones de esta semana marcan un antes y un después.
Que del lado del Congreso no quede: vamos a acompañar esta estrategia con las leyes que Puebla necesita, para que proteger a quien nos protege deje de ser una frase y se convierta en un derecho.
Hoy, en algún municipio de Puebla, un policía se está poniendo el uniforme sin saber si volverá a casa. Lo mínimo que le debemos es la certeza de que, pase lo que pase, su familia no quedará sola. Yo no voy a descansar hasta que eso sea ley.

