Un dispositivo iPhone 17 Pro Max quedó enterrado de forma oficial dentro de una cápsula del tiempo sellada en la ciudad de Filadelfia.
Esta iniciativa forma parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos.
El contenedor metálico tiene la misión de servir como un testimonio físico de cómo vivía la población mundial durante este año 2026.
El gran paquete reúne objetos representativos de todas las regiones, habiendo seleccionado al teléfono para representar al estado de California.
Junto al aparato se depositó una carta descriptiva que define al modelo como la máxima expresión de la tecnología informática portátil actual.
Además, el texto impreso detalla la historia del producto desde que Steve Jobs presentó al público el primer modelo de la manzana.
El documento destaca incluso que astronautas usaron un teléfono de la firma para capturar imágenes de la Luna en la misión Artemis II.
Para el futuro, los organizadores guardaron dentro de la aplicación Notas diversos archivos digitales representativos de la cultura de nuestra época.
El misterio de la batería del iPhone 17 Pro en la cápsula del tiempo
La elección de dicha herramienta se debe a que funciona de manera nativa sin necesidad de conectarse a redes de internet.
A pesar del entusiasmo, los ingenieros dudan seriamente que el iPhone 17 Pro Max pueda encender cuando la cápsula sea abierta.
El principal inconveniente técnico radica en su batería de iones de litio, la cual sufre una inevitable degradación química permanente.
Normalmente, un acumulador de energía de este tipo pierde su vida útil si pasa más de seis meses sin recibir carga.
Por consecuencia, pasar dos siglos y medio enterrado bajo el suelo dañará los componentes encargados de encender el circuito electrónico.
Aun si el hardware sobreviviera intacto, las personas del futuro enfrentarían el gran problema de no tener un cable compatible.
Los técnicos se preguntan si en el año 2276 existirá todavía la tecnología de los puertos de carga tipo USB-C.
El escrito que acompaña al equipo concluye recordando que, sin importar los cambios, el fin de la tecnología siempre será conectar vidas.
Habrá que esperar bastantes años para saber si los humanos del mañana logran descifrar el contenido de este teléfono.


