La muerte de una mamá y sus dos hijos en la colonia Leobardo Coca de la ciudad de Puebla, conmovió a los poblanos y hoy, gracias al apoyo de vecinos y una funeraria, tendrán una sepultura digna.
Fue la noche del sábado 7 de febrero cuando Catalina y sus dos pequeños, Ingrid y Julio de 12 y 10 años, perdieron la vida.
De acuerdo con los reportes, dejaron una olla de comida en la estufa, se quedaron dormidos y lamentablemente inició un incendio. Ellos murieron intoxicados.
Luego de que se confirmara el fallecimiento de los tres, se supo que no contaban con recursos económicos para cubrir los gastos funerarios.
La noticia generó impacto entre habitantes de la zona, quienes comenzaron a buscar la forma de apoyar.
Fueron los propios colonos de la Leobardo Coca quienes empezaron una colecta.
“La señora era muy seria, la conocíamos de vista, pero eso sí siempre iba a dejar y a traer a los niños”, comentó la señora Yuridiana Domínguez.
A esta iniciativa se sumaron las escuelas donde estudiaban los menores, lo que permitió reunir una cantidad suficiente para cubrir los servicios funerarios básicos. Alcanzó hasta para las flores.
Además, la funeraria Conde donó los tres féretros y realizó la preparación de los cadáveres, mismos que fueron entregados apenas la madrugada de este martes 10 de febrero.
Gracias al apoyo de vecinos, mamá e hijos fallecidos en la Leobardo Coca tendrán una digna sepultura
En un primer momento se manejó la versión de que Catalina no tenía familiares; sin embargo, posteriormente acudió una hermana para realizar los trámites.
Ella explicó que no tenían las posibilidades económicas para afrontar los gastos, por lo que aceptaron el apoyo.
Asimismo, habitantes de la colonia Patrimonio, donde la mujer vivió anteriormente, señalaron que Catalina atravesaba una situación económica complicada desde hace tiempo.
Indicaron que dejó su anterior vivienda porque debía varios meses de renta y tuvo que mudarse a un cuarto en Leobardo Coca.
Algunas personas afirmaron que, en ocasiones, regresaba a Patrimonio porque había quienes le daban algún apoyo por el cariño que le tenían.
De hecho, creyeron que tal vez Catalina habría atentado contra su vida y la de los pequeños para salir por la puerta fácil en un momento de desesperación.
Sin embargo, según las primeras investigaciones, Catalina cocinaba alimentos y posteriormente se fue a dormir junto a los niños.
La combustión prolongada generó monóxido de carbono, lo que provocó que los tres perdieran el conocimiento y fallecieran mientras descansaban.
Actualmente, los cuerpos son velados en un espacio prestado. El sepelio se prevé para este martes o, en su caso, el miércoles 11 de febrero.
Cabe destacar que todo quedó cubierto gracias a la cooperación ciudadana, por lo que los deudos no solicitaron más apoyo.

