Para adquirir la canasta básica el salario mínimo debería ser de 21 mil 820 pesos por la inflación en los productos que se ha registrado en los últimos años.    

Así lo consideró Anselmo Salvador Chávez Capó, investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep).    

En conferencia de prensa, dijo que tan solo durante la primera quincena de mayo la inflación fue del 3.93%. Dicho porcentaje mostró la tendencia al alza, pues al cierre de abril fue del 3.69% y en enero inició con un 3.19%.    

Aunque aparentemente en números oficiales el aumento es bajo, en los bolsillos se está reflejando el impacto. Por los costos, el aumento mensual sería del 1%. Significa que la inflación estaría más o menos en un 12% anual para quienes hacen un consumo moderado.   

En este sentido, detalló algunos precios como el pollo, que en dos años aumentó 80%, pues pasó de 69 pesos a 160 pesos por kilo. Otros productos que han repuntado son el aguacate en un 10% en el último mes, el jitomate 22% y la carne de res 2.11%.    

Es imposible ajustar la canasta básica al salario mínimo: Upaep 

El también profesor de la licenciatura en Administración Financiera y Bursátil destacó que la canasta básica tiene elementos a considerar como alimentación y otros que ayudan a tener calidad de vida en el consumo.    

Sin embargo, dijo que resulta imposible ajustar el consumo adecuado al ingreso, pues este 2025 el salario mensual para los trabajadores a nivel general es de 8 mil 364 pesos. Es decir, que no alcanza para cubrir las necesidades.   

Ante ello, se requieren 2.5 veces más del salario mínimo al mes, lo que equivaldría a 21 mil 820 pesos.    

Salvador Chávez mencionó que es una cantidad que difícilmente ganan los poblanos, aunque no se puede saber con exactitud el nivel de ingresos.   

Lo anterior, debido a que el 70% de las personas mayores de 18 años que son económicamente activas trabajan en la economía informal. Lo que representa a más de 2 millones de los 3 millones 100 mil habitantes que trabajan.     

En este sentido, destacó la necesidad de establecer políticas públicas que permitan tener seguridad alimentaria. Es decir, que las personas puedan tener acceso a los productos a un precio justo.    

Si la canasta básica tiene precios altos demerita la calidad de vida de las personas, pues por una parte los obliga a tener un trabajo adicional. Y por otra, a disminuir su consumo.  

Plaza San diego
Jessica Meléndez Zenteno

Jessica Meléndez Zenteno

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la BUAP. Reportera desde 2016 en política, gobierno, educativas y municipio para diferentes medios de comunicación.