Los tiempos del “cochinito legislativo”
Fue el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle quien tuvo la maravillosa idea (para los legisladores) de crear la famosa figura del “cochinito legislativo” durante su sexenio para los diputados del Congreso local.
¿De qué se trataba?
En términos prácticos, el gobierno del estado le otorgó al Poder Legislativo, en el 2011, una ampliación presupuestal por 45 millones de pesos. Estos recursos fueron repartidos entre los 41 diputados locales, a todos les tocó de a un millón de pesos anuales.
Mediáticamente se dijo que estos recursos debían usarlos los diputados para labores de gestión en sus distritos. Sin embargo, en ese entonces se descubrió que el dinero iba directito a sus bolsas, porque no estaban obligados a comprobar el uso de estos recursos.
La verdad es que el “cochinito legislativo” fue un dinerito que les pagó Moreno Valle para aprobar todas y cada una de sus ocurrencias que pasaron por el Congreso.
¡Y vaya que fueron muchas! Desde los Proyectos para la Prestación de Servicios, la ley Mondragón, la desaparición de los Registros Civiles de las juntas auxiliares… en fin.
Esto no se terminó con el morenismo, en la administración de Miguel Barbosa los diputados digamos que reglamentaron este apoyo a través de la figura del “Apoyo Parlamentario”, que existe hasta ahora.
En ese entonces los legisladores ganaban un sueldo de 55 mil 889 pesos, más 70 mil de apoyos cada uno. Con eso, los diputados alcanzaron un pago de 125 mil 869 pesos mensuales.
Hoy el sueldo neto de un legislador es de 56 mil 420 pesos, el Apoyo Parlamentario asciende a 141 mil pesos. Estos recursos, los diputados, sí están obligados a comprobarlos con sus gestiones, gasolinas, asesoría jurídica, casetas y alimentos, para que puedan hacer labor en sus distritos.
El pasado lunes, el diputado por el PT, José Luis Figueroa dijo en entrevista con Ambas Manos que los legisladores tenían oportunidad de “bajar”, por usar un término coloquial, un millón de pesos para hacer labor comunitaria.
¡Ah Chingá! La verdad pensé que el “cochinito legislativo” había regresado, y recargado, pero no.
Es ooootra cosa.
Les explico.
Los diputados regresan con los ciudadanos, quienes votaron por ellos, y les piden armar comités en los que acuerden una obra que quieran llevar a cabo: pintar una barda, arreglar las banquetas, emparejar la calle (si es que no está pavimentada), construir una caseta.
Nombran una tesorera mujer, hacen un presupuesto, y es la Secretaría de Bienestar es la que les entrega los recursos para la compra de los materiales. La mano de obra no entra y en la mayoría de los casos entre ellos se organizan para ejecutarlas.
Aunque el dinero no pasa por las manos de los diputados, lo cierto es que sí sirve para que no regresen a sus distritos sin qué ofrecer.
Esa organización comunitaria es oro molido y se pone a disposición de los legisladores sin distingo de partido. Eso sí, queda claro que es el gobierno el que lo entrega. El gobierno de Morena.
Aquí la entrevista en la que el diputado lo explicó bastante bien…

