Sólo dos veces al año a las 18:30 horas, sobre la virgen de la Inmaculada Concepción que permanece en medio del retablo del Exconvento de Cuautinchán el sol se posa y ocurre en el equinoccio de primavera y de otoño.
Con su aspecto de fortaleza, el templo del exconvento franciscano del siglo XVI, dedicado a San Juan Bautista, guarda el retablo testero mayor más antiguo de México y América con sus 14.70 metros de alto. Es propio del estilo y pintado sobre madera, explica Pedro Torija, encargado del exconvento desde hace 27 años.

El sitio guarda otra maravilla. A 30 kilómetros de la ciudad de Puebla, podrás llegar al municipio de Cuautinchán para observar un fenómeno que ocurre sólo dos veces al año.
Así, cada llegada de equinoccio, a las 18:30 horas, en la ventana del coro y la puerta entra el sol para posarse sobre el nicho de la virgen, la única escultura que tiene el retablo, colocado al fondo del templo.
Lo mismo ocurre en la llegada de otoño, el 23 de septiembre a las 18:00 horas.

Normalmente, los templos están de Oriente a Poniente, por lo que es normal que el sol se pose al fondo. Acá, lo relevante es la hora y dónde ocurre cada equinoccio, explica Pedro.
Entra sobre el muro norte, pasa al centro y se va saliendo poco a poco sobre muro sur. Y el de septiembre, pasa de regreso sobre la Virgen, entonces va regresando. Es el encuentro de uno y otro, digamos como si trazáramos un triángulo equilátero con el compás, cuando usa el compás, el vértice, ahí es el centro exactamente”.
De acuerdo con el encargado, en el lugar tuvo que haber una pirámide construida en el México prehispánico.
Luego, a su llegada, los franciscanos viendo el basamento piramidal y preguntándose el porqué estaba ahí, lo estudiaron, lo cual debió llevarles un año.
¿Qué día podrás recibir en Cuautinchán el equinoccio?
Otra cosa que comprueba que el templo es un observatorio solar es que, a los pocos días, el 5 o 6 de abril, se puede observar cómo el sol sale en la punta del Pico de Orizaba. El mismo día, se oculta sobre el Popocatépetl. Es decir que el exconvento está construido en medio de los dos colosos, siguiendo la alineación solar.
Es mucha coincidencia, del mismo punto al mismo punto”, comenta el encargado.

Este año, la primavera llegará el 20 de marzo, así que podrás admirar este fenómeno en dicho templo.
La otra oportunidad para hacerlo será en septiembre, a la misma hora, si las nubles lo permiten.

