Antonio “Toño” Romero Abasolo tenía 27 años y, como muchos jóvenes de su edad, buscaba una mejor oportunidad de vida, trabajaba como taquero y murió atropellado. Era originario de Coyomeapan, un municipio enclavado en la Sierra Negra de Puebla, pero decidió dejar su hogar y mudarse a la capital poblana, donde encontró la muerte.
Toño encontró trabajo en la “Taquería Los Primos a la Parrilla”, un pequeño puesto ubicado al inicio de la Recta a Cholula.
Ahí, entre el humo de la parrilla, Toño atendía a los clientes. Con el tiempo, muchos lo reconocían y lo saludaban por su nombre. Lo describían como alguien amable, servicial y trabajador, siempre concentrado en su oficio.

La madrugada del pasado sábado 8 de marzo su vida se apagó de golpe. Un automóvil a toda velocidad se estrelló contra el negocio, arrebatándole la vida en segundos.
El responsable fue identificado como Alessandro N., un joven de 24 años, estudiante de la Universidad Anáhuac. Es originario de Oaxaca, pero radica en Puebla.
Esa noche, Alessandro N. conducía un Mini Cooper en aparente estado de ebriedad. Por eso perdió el control del vehículo y se impactó contra el puesto de tacos.
El golpe fue devastador. El carrito quedó destruido y Antonio, quien minutos antes despachaba órdenes, murió en el lugar.
Testigos señalaron que Alessandro N. estaba tan desorientado que ni siquiera comprendía lo que acababa de ocurrir. Sin embargo, elementos de la policía municipal lo detuvieron.
Al darse a conocer la noticia, desde su natal Coyomeapan, pobladores y familiares de Toño exigieron justicia. Medios regionales reportaron que a la fecha han enfrentado trabas en el proceso.
Agregaron que los deudos no desean ninguna compensación económica, pero tampoco quieren que el caso quede impune.
Clientes y conocidos del joven taquero también lamentaron lo sucedido en redes sociales.
Nosotros lo conocíamos, era muy amable. Siempre atento. Justicia para Toño. No debe quedar impune”, expresaron.
Incluso hay una fotografía en la que aparece usando cubrebocas junto con otro compañero. Ahora, esa imagen se ha convertido en un recuerdo para sus seres queridos.


