Este 1 de marzo se conmemora el Día de la Cero Discriminación, con el fin de erradicar prácticas que dividen a las poblaciones.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo el Día para la Cero Discriminación. Tomando como referente el artículo 1° de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
El 1 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indicó que la fecha tiene como fin acabar con la discriminación y celebrar la diversidad, la tolerancia y la inclusión.
El artículo 1 de dicha declaración señala que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
En conformidad con la “Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación”, se estableció lo siguiente:
Toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más de los siguientes motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones, las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales o cualquier otro motivo”.
La ley señala que las personas tienen derecho a no ser discriminadas. Por lo tanto, las personas y pueblos deben recibir un trato digno con respeto a su autonomía, privacidad y confidencialidad.
Asimismo, nunca se debe discriminar a nadie por razones de edad, sexo, identidad de género u orientación sexual.
Mucho menos por su raza, etnia, idioma, estado de salud (incluyendo el VIH), localización geográfica, estatus económico o migratorio o cualquier otra índole.
Para erradicar este problema, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), lanzó la campaña #cerodiscriminación.
De esta manera, buscan celebrar el derecho de todas las personas a vivir una vida plena y productiva con dignidad.
A esto se han sumado actividades en torno a los Pueblos Indígenas y Afrodescendiente, quienes son raíz y origen de México y en América Latina.
Ellos también han sufrido vejaciones, discriminación y desigualdad y han enfrentado muchos desafíos.
Sus derechos humanos han sido violados con frecuencia, se les ha privado de su derecho a controlar su propio desarrollo con base en sus valores, necesidades y prioridades.
Asimismo, han tenido escasa representación política y no han tenido acceso a los servicios sociales. Sin embargo, son ejemplo de tenacidad, lucha y resistencia en las diversas etapas históricas por las que ha pasado el país.
En el caso específico de las mujeres y niñas pertenecientes a estos pueblos, han sufrido de discriminación estructural.
Esta se ha manifestado por ejemplo en el sistema educativo con una oferta de servicios muy por debajo de los mínimos recomendados.
Existe dificultad de acceso geográfico, infraestructura deficiente, ausencia de políticas educativas y culturalmente adecuadas.
Por otro lado, los roles y funciones que se han asignado a las mujeres indígenas en determinados contextos más tradicionales también han limitado el acceso y la permanencia en el sistema educativo.

