En el mundo empresarial actual, la inteligencia emocional de un líder ha cobrado tanta relevancia como el cociente intelectual.
En entrevista con Ambas Manos, Yam Herrera de Ostara, destacó cómo esta capacidad puede marcar la diferencia entre un liderazgo eficaz y uno que puede poner en riesgo el clima laboral.
Señaló que un buen líder tiene la capacidad de gestionar adecuadamente sus emociones, por lo tanto, tendrá mejores resultados.
Esto representa un cambio de paradigma respecto a la figura tradicional del jefe que se muestra duro y autoritario.
Hoy en día, las nuevas generaciones impulsan una visión más abierta y humana sobre los sentimientos, ya que la retención del talento es fundamental.
De acuerdo con Herrera, las empresas que carecen de líderes emocionalmente inteligentes enfrentan un problema costoso: la pérdida de personal capacitado.
Formar talento y luego perderlo por un mal modo es muy caro”, subrayó.
La inteligencia emocional se construye sobre cuatro elementos básicos. El primero es reconocer las propias emociones: identificar si uno está enojado, estresado o triste.
El segundo es autorregularse mediante acciones simples como caminar, hidratarse, practicar mindfulness o algún deporte.
El tercero consiste en percibir el ambiente del equipo y detectar qué emociones dominan. Y el cuarto, abrir espacios de conversación para abordar las razones que causan problemas de estrés o de otro tipo para poder resolverlo.
Herrera explicó que las emociones del líder se contagian a sus colaboradores, incluso sin haber palabras de por medio. Por ello, es vital ser consciente del impacto que generan.
Además, destacó que prácticas de bienestar como el deporte, la meditación o la oración fortalecen la capacidad de conectar con uno mismo y, con ello, desarrollar inteligencia emocional.
Asimismo, indicó que no existe un modo único para liderar, pero lo que más se premia es la autenticidad, la empatía y la dignidad con la que se trata al otro.
En un entorno donde los niveles de ansiedad y burnout son cada vez más altos, la inteligencia emocional no es un lujo.
Al contrario, es una herramienta indispensable para mejorar la productividad, retener talento y construir equipos sólidos.
Aquí puedes ver la entrevista completa:

