Yusvely, originaria de Venezuela y de aproximadamente 20 años de edad, es la joven que se quitó la vida arrojándose del puente peatonal de la Vía Atlixcáyotl, a la altura del Centro Integral de Servicios (CIS) de Puebla.
Todo ocurrió la tarde de este miércoles 22 de octubre. Antes del hecho, compartió en Instagram un mensaje que estremeció a cientos de personas:
Esta es mi última publicación y les quería dejar un mensaje de que los quiero mucho…”.

Con su texto tocó a muchos. Dijo que amaba la vida, los “rayitos de sol en su piel y las gotas de lluvia en su cabello”, pero que ya no encontraba motivos para seguir.
Contó que muchas veces creyó tener potencial, pero terminó convencida de que no. “Por miedo a fracasar nunca me animé a hacer nada con mi vida”, escribió.
Cada día que pasaba, mi cuarto se volvía una habitación de putrefacción, mal olor, vergüenza, miedo, decepción, ansiedad y desesperación.” Con esa frase, explicó cómo la depresión había tomado control de su existir.
En su post también mencionó que se sentía sola. “La mayoría de mi vida nunca me sentí realmente querida, nunca tuve muchos amigos, tampoco era cercana con mi hermano y siempre pensé que era una carga para mami”, añadió.
El mensaje estaba dedicado especialmente a su madre: “Perdón por hacerte enojar muchas veces y tomar tus cosas sin permiso. Espero puedas ser feliz con tu nueva familia”, dijo.
Uno de los párrafos más crudos fue cuando recordó que, de niña, le contó a su mamá sobre un abuso sexual por parte de su hermano y no obtuvo comprensión.
Solo me regañaste y me preguntaste: ¿Y tú por qué no me dijiste eso? Era solo una niña, pero como dices tú: ‘Ya deja eso, ya pasó’”, recriminó.
En su perfil, también llamó a los demás a valorar la vida:
La vida es bonita, adoro vivir… La vida es bella, aprovéchala tontit@. Párate de la cama de depresión y sal a ver las nubes. Te amo.”
Minutos antes de su muerte, Yusvely publicó varias fotos donde se le veía arreglada, con pantalón de mezclilla, blusa clara, tacones negros. Un blazer, boina y audífonos blancos.

En el puente quedaron sus cosas perfectamente acomodadas: su bolsa Michael Kors, su saco doblado, un cepillo, sus zapatos y los audífonos.

Algunos narraron que atestiguaron su fatal decisión y que incluso hubo alguien que intentó detenerla pero la adrenalina fue más rápida.
Su cuerpo cayó sobre la vía, donde motociclistas y automovilistas se apresuraron a frenar para evitar atropellarla. Cuando los servicios de emergencia llegaron, ya no tenía signos vitales.
Minutos después, un joven —presuntamente su pareja— se presentó en el lugar. Según reportes policiales, Yusvely lo había llamado poco antes.
Una fotografía muestra a dos personas desconsolados a un costado del cadáver.

En redes sociales, su historia se llenó de mensajes de enojo, tristeza y reflexiones sobre la salud mental. La gente deseó haberla conocido antes y ayudarla.
Y es que Yusvely mostraba una vida alegre, apasionada por la moda y el baile, que no dejaba ver la batalla que en realidad peleaba por dentro.

