María Antonia N., la mujer prestamista de 64 años encontrada sin vida en la colonia Rosas del Tepeyac en la ciudad de Puebla, fue asesinada por su propia hija y sobrino.
Aunque al inicio se creyó que había muerto por un infarto durante un robo, la Fiscalía General del Estado (FGE) esclareció que se trató de un feminicidio.
Mariana Rosete N., hija de la víctima, y Alberto Huerta N., su sobrino, fueron detenidos por su probable participación en el crimen.
De acuerdo con la investigación, ambos habrían planeado ingresar al domicilio con la intención de sustraer dinero. Esto sin importar el lazo sanguíneo que los unía con ella.
Los hechos ocurrieron el pasado 31 de marzo en una casa ubicada en calle Morelos esquina con 31 de Julio.
Los agresores sometieron a María Antonia, le colocaron cinta plástica adhesiva en la cabeza y en parte del rostro. Luego le propinaron golpes que le causaron diversas lesiones, y finalmente la privaron de la vida por asfixia mecánica por estrangulamiento.
La Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género Contra las Mujeres reunió pruebas suficientes para solicitar y cumplir las órdenes de aprehensión.
Ambos quedarán a disposición del juez de control en espera de su audiencia inicial.
María Antonia, mujer prestamista, fue hallada sin vida en la colonia Tepeyac de la ciudad de Puebla
La tarde del 31 de marzo, María Antonia fue hallada sin vida sobre su cama, con el rostro cubierto. Debido a que era prestamista, las primeras versiones indicaban que había muerto por un infarto. Esto tras el ingreso de delincuentes que presuntamente buscaban un documento.
La principal hipótesis apunta a que la impresión le provocó el ataque al corazón”, se dijo entonces, mientras las autoridades esperaban los resultados periciales.
Fueron familiares quienes descubrieron la escena y pidieron auxilio a los servicios de emergencia.
Paramédicos solo pudieron confirmar su fallecimiento, mientras elementos de la Policía Municipal acordonaron la zona.
Hasta ese momento, no estaba claro cómo habían ingresado los agresores, ya que la casa estaba en medio de dos locales comerciales. Una estética y una papelería, ambos abiertos durante los hechos.
Versiones extraoficiales indicaban que María Antonia se dedicaba al agiotismo y que los responsables buscaban la factura de una pipa.
El interior del inmueble quedó revuelto, aunque se desconocía si lograron su objetivo.
La escena causó consternación entre vecinos, quienes se congregaron para averiguar lo sucedido.
Con incredulidad, lamentaron la pérdida de María Antonia, cuya muerte hoy se sabe fue causada por quienes alguna vez la llamaron familia.

