Paulina Torres González, la única sobreviviente de la tragedia a causa de los arrancones en la Vía Atlixcáyotl, murió después de permanecer seis días hospitalizada.
Fuentes allegadas a la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmaron a Ambas Manos que la joven fue declarada con muerte cerebral. Ante el pronóstico irreversible, su familia decidió iniciar el protocolo de donación de órganos.
Paulina era la única que había quedado con vida tras el choque donde fallecieron su novio, Rubén Alonso Muñoz Guzmán, y su amigo, César Emilio Vázquez Sevilla.
Esa madrugada del 22 de noviembre, los tres viajaban en un Subaru BRZ azul y según testigos, estaba “echado carreritas” contra otro auto deportivo.
Sin embargo, debido al exceso de velocidad, chocaron contra dos postes y el vehículo quedó reducido a fierros retorcidos.
A Paulina la trasladaron primero al Hospital Puebla, donde los médicos hicieron todo lo posible por estabilizarla.
La cuenta comenzó a subir y sus padres pidieron apoyo económico a través de una amiga. Sin embargo, la colecta en GoFundMe sólo reunió 191 mil pesos.
La solicitud de ayuda desató una ola de críticas en redes, donde usuarios cuestionaron que buscaran donativos si los jóvenes viajaban en un coche ostentoso y estudiaban en la Universidad Iberoamericana de Puebla.
Por ello, la familia optó por guardar silencio mientras la joven luchaba por su vida.
Días después, Paulina fue llevada al Hospital Upaep. Ahí se confirmó la muerte cerebral y, este viernes, se reportó su fallecimiento.
Paulina, la tercera fallecida por los arrancones en la vía Atlixcáyotl
El primero en perder la vida fue Rubén Alonso, novio de Paulina y conductor del Subaru.
Tenía 21 años y había nacido el 17 de agosto de 2004. Su familia compartió fotos donde se le ve con sus padres, hermanos y amigos; también de viajes al extranjero e incluso un Halloween con ella.
Rubén fue sepultado el lunes 24 de noviembre en Valle de Los Ángeles.

El segundo fallecido fue el joven César Emilio Vázquez Sevilla, también de 21 años.
Había nacido el 20 de noviembre de 2004 y estudiaba Comercio Internacional en la Ibero. Vivía en Atlixco.
Su velorio fue en el grupo funerario Cristo Rey y, antes de sepultarlo, se realizó un cortejo rumbo a la parroquia de Santa María de la Natividad.

Este viernes, con la confirmación de la muerte de Paulina, sus papás decidieron donar sus órganos para que otras personas puedan vivir.


