Antonio, presunto feminicida de la doctora Aline, continúa sin recibir sentencia y, de acuerdo con la familia de la víctima, goza de privilegios dentro del penal de San Miguel en Puebla.

Jared, padre de la víctima, denunció que el acusado tiene acceso a gimnasio y administraría negocios de venta de comida.

En entrevista para Ambas Manos, Jared narró que en la última audiencia —realizada tras más de diez aplazamientos desde septiembre del año pasado—, la jueza desechó las pruebas que pretendía presentar la defensa de Antonio.

Las pruebas que estaban incriminando a mi hija, los peritos que estaba presentando la defensa, las metieron fuera de tiempo. Días, meses después. Entonces, la jueza ya no les valió nada”, relató.

Pese a ello, la defensa de Antonio tramitó un amparo a nivel federal. Esto para intentar reintroducir las pruebas con las que buscan sostener que la muerte de Aline fue un suicidio.

Mientras tanto, la familia de la doctora denuncia anomalías tanto en el proceso como en el trato que recibe el acusado dentro de prisión.

Como decía una nota, él creo que tiene un gimnasio privado en la cárcel. Cuando ingresó estaba delgado, pero ahorita está demasiado trabajado en su cuerpo, se ve fuerte, saludable, se ve contento, se ríe, se burla. Y también tiene concesiones para hacer y vender comida, tiene cocineras y cocineros a su cargo”, aseguró Jared.

Esta información ya fue entregada a la Fiscalía para que se investigue si el procesado efectivamente goza de privilegios, aseguró el señor Jared.

La última audiencia ocurrió apenas el mes pasado, y fue el primer avance sustancial tras más de diez suspensiones.

A pesar del tiempo transcurrido, Antonio sigue sin sentencia. Mientras tanto, la familia de Aline enfrenta un proceso emocionalmente desgastante.

Esto ocurrió el 9 de julio de 2023. Los hechos fueron dentro de nuestra propiedad. Encontramos a mi hija muerta junto a Antonio en su recámara. Ella había venido de Xalapa a visitarnos, estuvo con nosotros tres días, estaba muy bien, con muchos planes de vida”, recuerda Jared.

Aline tenía un hijo de 10 años, David, quien ahora vive con sus abuelos.

Su plan era cuidar a su hijo, llevarlo a la universidad. Ella lo quería muchísimo y él también la quería. Antes de morir le dijo: ‘David, vete a dormir. Mañana vamos a jugar, te lo prometo’. Y él le dijo: ‘Sí, mamá’”.

Jared precisó que Aline era su única hija, que la criaron con amor y la apoyaron en su educación. Desde pequeña mostró una personalidad alegre, fuerte y emprendedora.

Estamos devastados. Era una niña muy estudiosa, muy alegre, de carácter muy fuerte. Eso nos pega mucho. Ahora me hago cargo del niño con mi esposa. Claro que la extrañamos muchísimo”.

El padre también denunció que la defensa del acusado fue autorizada a ingresar en dos ocasiones a su domicilio para recabar pruebas. La segunda vez lo lograron, gracias a una autorización del juez Malpica.

Entraron a mi casa para hacer una investigación de campo e incriminar a mi hija, que ella se había matado. Eso no me gustó porque las autoridades lo permitieron. Además, llegaron en un auto propiedad de la mamá de Antonio, que aún está en mi casa. Me acusan de no regresarlo, pero tampoco me han devuelto las cosas de mi hija que están en Xalapa”.

Por otro lado, asegura que ha recibido amenazas directas por parte del padre del acusado.

En la penúltima audiencia, me lo encontré en el estacionamiento de Casa de Justicia. Me amenazó. Me dijo que me iba a matar y que se las iba a pagar”.

Jared también denunció que Antonio y Aline compartían una cuenta mancomunada vinculada a la clínica médica y de belleza que ambos operaban en Xalapa.

Yo no tengo ningún dinero de todo lo que mi hija trabajó con Antonio. Ni siquiera me dan la cara, ni un pésame. Lo defienden como si fuera un gran tesoro. Pero él, desde antes, mi hija ya nos decía que era muy relajiento, que iba a cambiar por ella, pero nunca cambió. Siempre fue lo que es: un criminal”.

De acuerdo con lo que determinó la Fiscalía, la sustancia que le inyectaron a Aline fue cloruro de potasio.

La encontraron dentro del domicilio, con una jeringa debajo de la cama. Esa sustancia se usa para las ejecuciones en Estados Unidos, es una inyección letal. Se la inyectó a nivel del corazón, y eso le provocó necrosis hepática inmediata”, explicó.

A pesar de esta evidencia, el proceso judicial va lento y a decir de ellos doloroso.

Antonio llega a las audiencias con ropa de marca y que no corresponde al uniforme penitenciario. Vamos a seguir luchando para que haya justicia”, concluyó.

Plaza San diego
ambas manos

Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.