José María “Chema” Sosa fue declarado culpable por la desaparición de Paulina Camargo Limón, quien estaba embarazada la última vez que la vieron con vida en el 2015.

Con este fallo, la familia de la joven dio un paso más en una lucha que comenzó hace casi 11 años para obtener justicia.

La resolución fue emitida este lunes 13 de julio, cuando el Tribunal de Enjuiciamiento determinó que existen pruebas suficientes para responsabilizar a José María Sosa por el delito de desaparición cometida por particulares.

Será en otra audiencia de individualización de la pena en la que se definirá cuántos años permanecerá en prisión.

Para este ilícito, la ley contempla una sanción de 25 a 50 años de cárcel, aunque la condena podría aumentar. Esto si se consideran las agravantes debido a que Paulina tenía cuatro meses de embarazo al momento de su desaparición.

Hay que recordar que José María Sosa ya había sido absuelto de los delitos de homicidio simple intencional y aborto, debido a que el cuerpo de Paulina nunca fue localizado.

Aquello generó indignación entre sus familiares, quienes promovieron un recurso al considerar que no fue analizado con perspectiva de género.

Esta sentencia condenatoria llega a unas semanas de que se cumplan 11 años desde que Paulina fue vista por última vez.

Durante todo este tiempo, sus padres, Rocío Limón y Rolando Camargo, encabezaron marchas, manifestaciones y conferencias de prensa para exigir que no quedara impune.

En repetidas ocasiones acusaron que la defensa de José María usó estrategias dilatorias que prolongó el caso más de una década.

Incluso, hace poco la señora Rocío reveló que la contraparte buscaba modificar la medida cautelar para que Chema abandonara el penal de San Miguel.

La familia también insistió en que el caso debía juzgarse con perspectiva de género y pidió una sentencia acorde con la gravedad de la situación.

¿Qué pasó con Paulina Camargo? 11 años después, declaran a Chema Sosa culpable

Paulina Camargo Limón tenía 19 años y cuatro meses de embarazo cuando todo sucedió.

De acuerdo con el relato de sus papás, José María Sosa fue su amigo casi dos años antes de iniciar un noviazgo.

Cuando ella quedó embarazada, sus padres decidieron apoyarla. Sin embargo, José María no aceptó la noticia y durante un tiempo incluso dejó Puebla.

Semanas después regresó con el argumento de que quería hablar con ella.

El 25 de agosto de 2015, los padres de Paulina la llevaron hasta un café ubicado en Plaza Solé, en la colonia San Manuel, donde se reuniría con Chema.

Le pidieron que les avisara cuando terminara la conversación para pasar por ella.

Esa llamada nunca llegó.

Horas más tarde fue el propio José María quien envió un mensaje al padre de Paulina para preguntarle si ella ya había regresado a casa.

Aseguró que la joven se había retirado sola a bordo de un taxi. Preocupados, Rocío y Rolando regresaron a la plaza y comenzaron una búsqueda que continúa hasta la fecha.

Nunca encontraron a Paulina ni a su bebé

Cámaras de videovigilancia captaron a Paulina y a José María salir juntos de la plaza.

Posteriormente, el taxista que los trasladó declaró que ambos pidieron que los llevaran al departamento de José María, ubicado en la unidad habitacional La Margarita.

Desde ese momento nadie volvió a ver a la víctima.

La Fiscalía realizó excavaciones, cateos, peritajes, entrevistas y diversas diligencias para tratar de localizarla.

En enero de este año, la familia esperaba que unos restos óseos encontrados en Veracruz correspondieran a Paulina. Sin embargo, las pruebas de ADN descartaron esa posibilidad.

La desaparición de Paulina Camargo se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de violencia contra las mujeres en Puebla.

Aunque el fallo representa un momento histórico para Rocío Limón y Rolando Camargo, su lucha todavía no termina.

Ellos mantiene la esperanza de que algún día las autoridades logren hallar a Paulina y su nieto.

Plaza San diego
ambas manos

Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.