Un grupo de legisladores del Parlamento Europeo solicitó formalmente abrir una investigación en el Comité de Ética contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

La fuerte petición busca esclarecer si el directivo rompió los principios de neutralidad política del fútbol al cumplir las exigencias de la administración de Donald Trump.

El detonante de este escándalo ocurrió después de que el mandatario de los Estados Unidos intercediera directamente a favor del delantero Folarin Balogun.

El atacante norteamericano había recibido una tarjeta roja directa en el partido contra Bosnia-Herzegovina, lo que legalmente le impedía jugar el siguiente compromiso.

Sin embargo, tras una plática telefónica personal entre ambos líderes, el organismo deportivo decidió levantar de manera sorpresiva la suspensión de un partido.

Para justificar el perdón, las autoridades del fútbol recurrieron a una controvertida laguna jurídica que jamás se había utilizado a mitad de un torneo mundialista.

Esta polémica medida permitió que el futbolista jugara los octavos de final, desatando la molestia inmediata de directivos y aficionados de todo el mundo.

Las acusaciones de los diputados contra Gianni Infantino

Los eurodiputados encargados de promover la iniciativa calificaron la modificación del reglamento interno como una verdadera vergüenza y una perversión de la justicia.

Por tal motivo, los políticos enviaron una carta formal a las 27 federaciones europeas para exigir que el directivo rinda cuentas claras de inmediato.

La UEFA se sumó a los reclamos continentales al calificar la revocación de la sanción como un hecho incomprensible, injustificable y sin ningún tipo de precedente.

De igual manera, la Federación Belga de Fútbol presentó un recurso formal para impugnar el encuentro debido a la alineación indebida del jugador habilitado.

Por su parte, el mandatario estadounidense reconoció públicamente la llamada al dirigente deportivo, agradeciéndole por haber revertido lo que consideró una gran injusticia.

Ante el revuelo mediático, el dirigente de la federación se defendió asegurando que la decisión final fue tomada de manera autónoma por un comité disciplinario.

El directivo insistió en que siempre protegerá la independencia de los tribunales del deporte, aunque admitió que muchas veces las resoluciones lo toman por sorpresa.

A pesar de sus argumentos, la opinión pública considera que este suceso mancha por completo la transparencia y la equidad del torneo más importante del mundo.

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