Andrés Villegas Mendoza

Andrés Villegas Mendoza

La Feria y la otra Puebla: lo que podemos hacer tú y yo

Puebla está de fiesta. La Feria arrancó con una energía que nos llena de orgullo: más de un millón 800 mil visitantes esperados, artistas de talla mundial, cocineras tradicionales, emprendedores, familias. Es la Puebla que celebra, que se muestra al país y al mundo. Y eso está bien. Eso es nuestro.

Pero hay otra Puebla que no cabe en las fotos de la inauguración. Una que existe a pocos kilómetros del Centro Expositor, en comunidades de la Mixteca, la Sierra o nuestra propia región de Tecamachalco. Una Puebla donde más de 480 mil personas viven en pobreza extrema, donde el 43 de cada 100 poblanos carece de acceso pleno a salud, educación o alimentación digna. Esa Puebla también es nuestra responsabilidad.

No lo digo para bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque creo que los poblanos somos capaces de las dos cosas al mismo tiempo: celebrar lo que tenemos y voltear a ver lo que falta.

Desde el Congreso del Estado, hemos trabajado junto al gobernador Alejandro Armenta en iniciativas que apuntan exactamente a eso. La Ley General contra el Feminicidio, que aprobamos por unanimidad esta semana, protege a las mujeres más vulnerables, las que muchas veces no tienen voz ni acceso a la justicia. La iniciativa para tipificar el reclutamiento forzado nació de ver con los propios ojos cómo el crimen organizado se aprovecha de jóvenes sin oportunidades en municipios como los de nuestro distrito. No son temas legislativos abstractos. Son respuestas a realidades que duelen.

El gobernador Armenta ha entendido algo que no todos los gobiernos han querido ver: que transformar Puebla no es solo inaugurar obras, sino saldar deudas históricas. El rescate del Río Atoyac, con una inversión histórica este año, no es un proyecto ambiental. Es un acto de justicia con las familias que durante décadas han vivido al lado de un río envenenado. Las plantas tratadoras, los colectores, los biodigestores que hoy se construyen en municipios que nadie visitaba, eso es gobernar por amor a Puebla.

Pero el gobierno no alcanza a llegar a todos lados. Y aquí es donde entras tú.

Si esta semana vas a la Feria, compra directamente a las cocineras tradicionales y artesanos.

Cada peso que les das a ellas es una cadena que no necesita intermediarios. Si tienes tiempo libre, búscate una organización en tu colonia o municipio que trabaje con niños en rezago educativo; hay decenas que necesitan voluntarios, no donaciones. Si eres empresario o emprendedor, el Congreso tiene abiertas las puertas para construir juntos esquemas de empleo digno en zonas de alta marginación. No esperemos que todo venga de arriba.

Puebla tiene todo para ser grande. La historia, la gastronomía, la cultura, el talento de su gente. Pero la grandeza real no se mide en cuántos turistas nos visitan, sino en cuántos poblanos dejamos atrás.

Esta semana, mientras la feria llena Los Fuertes de música y luz, yo voy a seguir pensando en los que no fueron. Y trabajando para que el próximo año, sean menos.

Por Amor a Puebla.

Plaza San diego