La familia de César Cuamani Hernández y el junior que lo atropelló y mató mientras caminaba en la lateral de la Vía Atlixcáyotl buscan llegar a un acuerdo reparatorio.

Fuentes revelaron a Ambas Manos que Rafael A., el presunto responsable, sí fue presentado ante un juez de control. Sin embargo, en la audiencia inicial su defensa solicitó suspender el proceso por 30 días con el objetivo de negociar la reparación del daño.

No hubo oposición del Ministerio Público y la parte afectada, es decir, la familia de César, también manifestó su disposición para alcanzar un arreglo. Por ello, el juez autorizó dicha petición.

Por ello, el caso fue canalizado al área de Mecanismos Alternos de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde ambas partes intentarán concretar un acuerdo.

Si se logra y se cumple en los términos establecidos, Rafael A. podría evitar la prisión. En caso contrario, el procedimiento se reanudará.

El juez también advirtió que, si no se informa el resultado de las pláticas, se podría imponer una multa de 200 UMAS a las partes involucradas.

César Cuamani fue la primera víctima del alcohol y exceso de velocidad en la Atlixcáyotl durante 2026

César Cuamani tenía 26 años. Era un joven trabajador, aficionado al fútbol y muy cercano a su familia.

La noche del 5 de marzo, alrededor de las 22:30 horas, regresaba a casa e iba a pie sobre la banqueta de la lateral de la Vía Atlixcáyotl.

A la altura de Lomas de Angelópolis fue embestido por una camioneta de lujo conducía por Rafael A., quien circulaba a exceso de velocidad y totalmente ebrio.

Luego del impacto, la unidad perdió el control, giró en varias ocasiones y terminó volcada metros adelante.

Personas que presenciaron el hecho lograron retener al automovilista, quien viajaba con amigos, mientras solicitaban apoyo a los servicios de emergencia.

Paramédicos trasladaron a César al Hospital Puebla, donde horas después se confirmó su fallecimiento.

El responsable fue asegurado por policías municipales de San Andrés Cholula y puesto a disposición del Ministerio Público.

Días después, el gobernador Alejandro Armenta confirmó que presentaba grado dos de alcoholemia, es decir, conducía en estado de ebriedad.

El hecho provocó molestia social debido a que nuevamente se trató de un ebrio involucrado en un accidente fatal en la Vía Atlixcáyotl.

El mandatario estatal cuestionó este tipo de conductas y llamó a los padres de familia a asumir su responsabilidad, la educación de los denominados “juniors”.

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Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.