La presencia de sexoservidoras en el Centro Histórico va a la baja, principalmente porque muchas han trasladado su actividad a plataformas digitales. Así lo dio a conocer el secretario de Gobernación Municipal, Franco Rodríguez Álvarez.

El funcionario explicó que este cambio se debe tanto a las acciones de recuperación del espacio público como al uso cada vez más habitual de aplicaciones y redes sociales para ofrecer sus servicios.

Recordó el caso del parque Sor Juana Inés de la Cruz, donde antes se reunía un gran número de mujeres.

Señaló que, luego de intervenir la zona y devolverla a los vecinos y a la escuela cercana, las sexoservidoras dejaron de ocupar ese punto de manera gradual, sin necesidad de confrontaciones.

Presencia de sexoservidoras en el Centro Histórico va a la baja, ahora trabajan desde plataformas digitales

Indicó que, aunque en el primer cuadro de la ciudad habían detectado más de mil mujeres dedicadas al oficio, hoy estiman alrededor de 400.

Y es que en la actualidad, los teléfonos, apps y redes facilitan el contacto con clientes, por lo que ya no necesitan permanecer en las calles. “Esta actividad ya se trasladó a las nuevas tecnologías”, comentó.

En 2024, Ambas Manos documentó que el parque Sor Juana —ubicado en la 5 Norte y 4 Poniente— se había convertido en un punto de riesgo.

Pese a que se diseñó como un jardín vecinal, terminó ocupado por el trabajo sexual y se volvió un sitio inseguro, sobre todo para quienes no se dedican a ello.

Muchas mujeres relataron que, con solo sentarse o esperar a alguien, hombres se les acercaban para preguntarles “cuánto cobran”.

Comerciantes de la zona también narraron que jóvenes llegaban alteradas a pedir resguardo tras ser acosadas en el parque. Incluso, que temían tener problemas con alguna trabajadora sexual o enfrentarse a clientes agresivos.

A pocas calles —en la 8, 10 y 14 Poniente— esta actividad opera desde hace años.

En 2021, un grupo presentó una iniciativa ante el Congreso local para regular el trabajo sexual y la profilaxis social en Puebla.

Propusieron crear una zona de tolerancia con reglas específicas: espacios no visibles desde la vía pública, accesos cubiertos con mamparas, orden interno y sanciones ante disturbios.

El planteamiento también pedía integrar un padrón, garantizar la educación de sus hijos y ofrecer apoyos para quienes quisieran cambiar de ocupación. No obstante, la propuesta no avanzó. Mientras tanto, el Ayuntamiento sostiene que la actividad continúa, pero cada vez más alejada del ojo público.

Plaza San diego
ambas manos

Guadalupe Chávez

Maestra en Comunicación y licenciada en Televisión. Reportera desde hace más de 10 años en las fuentes de gobierno y nota roja.