Andrés Villegas Mendoza

Andrés Villegas Mendoza

“Puebla, origen de una estrategia nacional por la paz”

Hay decisiones de Estado que cambian el rumbo de una nación. Algunas nacen en escritorios federales; otras surgen en el territorio, donde se tocan las realidades que no aparecen en los informes.
Y, con orgullo, puedo decir que la estrategia de los Comités de Paz nació aquí, en Puebla, y hoy está siendo replicada en todo el país como parte de la visión nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esta semana, en un acto histórico encabezado por el gobernador Alejandro Armenta y acompañado por la subsecretaria de Gobernación Federal Rocío Bárcenas, se instalaron los 217 Comités de Paz de nuestro estado. No fue un simple evento: fue la confirmación de que Puebla no solo sigue la estrategia nacional… la apoya.

La idea fundadora es clara y profundamente humana:
la paz no se construye desde la distancia, sino desde la comunidad;
no se impone, se teje;
no se decreta, se trabaja todos los días.

Por eso este modelo poblano —basado en la participación ciudadana, la coordinación institucional, el vínculo con el sector privado y la atención directa al territorio— ha demostrado que cuando la gente se organiza, la seguridad deja de ser una aspiración y se convierte en una posibilidad real.

En los 217 municipios se vio algo que pocas veces ocurre: autoridades, empresarios, maestras, jóvenes, madres, líderes comunitarios, comunidad indígena y cuerpos de seguridad sentados en la misma mesa. Un estado entero dispuesto a verse, escucharse y acordar.Eso, justamente, es lo que hoy busca la estrategia nacional encabezada por la Presidenta: un país donde la paz se construya desde abajo y se consolide desde arriba, una nación en la que el Estado y la sociedad compartan responsabilidad y resultados.

Puebla ha demostrado en la administración del gobernador Alejandro Armenta que este modelo funciona porque entiende la raíz del problema: donde hay abandono, surge la violencia; donde hay comunidad, nace la paz.
Y por eso nuestro estado no solo adopta la estrategia nacional: se ha convertido en el laboratorio que la impulsa, en el ejemplo que otros estados ya comienzan a seguir.

Como diputado, y como poblano, lo digo con plena convicción: este no es un proyecto pasajero. Es una ruta seria, técnica y socialmente profunda, que reconoce que la seguridad es un derecho y la paz, un deber compartido.

Hoy, Puebla reafirma su papel en la historia reciente del país:
no solo es parte de la estrategia nacional… es su origen y su motor.

Y estoy seguro de algo: si seguimos caminando juntos —gobierno y sociedad—, la paz dejará de ser un ideal para convertirse en el mayor logro de nuestra generación.

Plaza San diego