Cuando la grúa también roba
Hace unos meses a don Manuel como a muchos más le robaron su camioneta afuera de su casa. Hizo lo correcto: denunció, esperó, confió. Semanas después, la autoridad la recuperó. Se llevó una sorpresa cuando fue a recogerla: el corralón le cobraba casi 80 mil pesos por arrastre y depósito.
—Me robaron dos veces, diputado —me dijo con la voz entre la rabia y la resignación.
Esa frase se me quedó grabada, porque tenía razón.
En Puebla, miles de ciudadanos viven esa doble injusticia: la del delincuente que los despoja y la del sistema que los castiga por haber sido víctimas.
Por eso presenté una iniciativa para condonar el pago de arrastre, salvamento y corralón a toda persona que haya denunciado el robo de su vehículo y después lo recupere.
No se trata de un favor, sino de justicia. Porque nadie debería pagar por algo que nunca pidió vivir.
Detrás de este problema hay algo más profundo: un círculo de corrupción que durante años ha unido a algunos operadores de grúas, delincuentes y, lamentablemente, también a ciertas autoridades.
Un negocio donde todos ganan, menos el ciudadano.
Los delincuentes roban, las grúas “rescatan” y los corralones cobran. Y mientras tanto, la víctima vuelve a pagar por su propio dolor.
Romper ese ciclo no es fácil, pero hoy en Puebla se está haciendo.
El gobernador Alejandro Armenta ha puesto la seguridad como prioridad de Estado, impulsando una visión donde la justicia sea cercana, moderna y humana.
Y junto al vicealmirante secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez se ha trazado una ruta clara: combatir la corrupción en todos los niveles, dignificar el servicio policial y limpiar las redes que durante años se beneficiaron del desorden.
Desde el Congreso, sumamos a esa visión con leyes que protejan a las víctimas y devuelvan la confianza en las instituciones.
Porque la seguridad no solo se defiende con más patrullas, sino con más justicia y más transparencia.
A Don Manuel ya no le van a devolver los días que perdió, pero si logramos que nadie más viva lo mismo, habrá valido la pena.
Porque la verdadera seguridad no está en castigar más, sino en proteger mejor.
En Puebla hay quien te roba el coche… y quien te cobra por recuperarlo.
Romper ese círculo de corrupción también es hacer justicia.

