La presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Belinda Aguilar Díaz, dijo que la ley protege al adolescente A.L.S.C, vinculado al homicidio de Natalia Andrade. Esto, porque se encuentra en arraigo domiciliario y ha intentado, sin éxito, tomar clases en el Instituto D’Amicis de Puebla.
En entrevista, la presidenta explicó que “nada se puede hacer” respecto a la privación de la libertad del menor mientras concluye el proceso penal en su contra.
Dijo que las leyes mexicanas protegen a las y los menores de edad, aunque se trate del presunto atacante de la mujer asesinada el 3 de marzo de este 2025.
Sin embargo, reiteró que el menor no se encuentra libre completamente, pues aunque no está preso luego de su vinculación a proceso, sí cuenta con otras medidas disciplinarias.
Él ahorita no está totalmente libre, sino que está con un arraigo domiciliario (…) es un joven que tiene toda la vida por delante, sin embargo, así está la ley, no podemos hacer absolutamente nada”, dijo.
TSJ aclara que presunto adolescente homicida está libre, pero con restricciones
Belinda Aguilar detalló que los padres son los encargados de cuidar al menor de edad y tendrá que tomar la atención psicológica y médica para lograr reinsertarse en la sociedad.
La presidenta opinó que “la sociedad siempre es muy compleja” y es probable que el menor de edad tenga problemas para reincorporarse. Consideró que posiblemente va a “tener muchos señalamientos y va a ser muy difícil que la sociedad lo pueda aceptar”.
Esto, luego de que los padres del menor intentaran inscribirlo en el Instituto D’Amicis de Puebla. Lo cual causó indignación de otros padres de familia, quienes amagaron con no pagar colegiaturas si no lo daban de baja; finalmente, lograron su cometido.
Previamente, fue vinculado a proceso el 18 de junio pasado, pero el juez descartó recluirlo en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes (Ciepa). En cambio, ordenó medidas cautelares, como no salir del estado, no cambiar de domicilio ni acercarse a los testigos del caso.
También debe ser supervisado por sus padres, quienes deben entregar informes mensuales sobre su conducta.

